sábado 10 de abril de 2021 - 12:00 AM

Un bejuco puede rescatar nuestra economía

El precio de la vainilla en el mercado mundial es estratosférico: por un kilo de café pagan $9.000 el kilo, mientras que otro kilo, pero de vainilla, vale $150.000.
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En momentos en que nuestro país ha quedado con las arcas vacías por los efectos de la pandemia, surge una oportunidad inesperada para mejorar la economía. En el 2005 un grupo de personas, (entre ellas el biólogo Robert Tulio González) realizaron una expedición por los alrededores del río Valle (Chocó). Allí, oculto entre la maleza, encontraron un gran tesoro: siete plantas de Vainilla planifolia, la orquídea estrella para la producción de la especie más costosa del mundo, después del azafrán. El precio de la vainilla en el mercado mundial es estratosférico: por un kilo de café pagan $9.000 el kilo, mientras que otro kilo, pero de vainilla, vale $150.000.

Nuestras selvas producen la vainilla en una forma exuberante y natural, esta orquídea trepadora, también llamada “caminante de la selva”, crece aquí hasta 20 centímetros al mes, mientras que en otros países productores solo alcanza los 8 centímetros. En el 2015 14 familias chocoanas iniciaron su cultivo con miras a la comercialización, y por los resultados “la consideraron como una bendición para sus familias y su territorio”. Luego, ya con la financiación y asesoría del Ministerio de Agricultura, el número de cultivadores creció a 200 solo en la región de Bahía Solano. A ellos se han unido agricultores de la costa Atlántica y Antioquia y adicionalmente la Universidad del Valle se ha encargado de la reproducción in vitro de las semillas.

Inicialmente nuestra meta sería aportar una cuota del 10% de la producción mundial. Vainilla que se produzca, vainilla que se vende: Europa y Norte América la reclaman por sus múltiples usos: la fabricación de perfumes y cosméticos, jabones e implementos de limpieza. Además es muy usada en la producción de bebidas y es el ingrediente irremplazable para la buena repostería. Ya se iniciaron exitosamente las exportaciones de vainilla a Estados Unidos y Canadá. En el resto del mundo (incluyendo a Colombia) ni siquiera la conocen. Acá solo existe la “esencia de vainilla”, una forma muy diluida en licor de la exquisitamente perfumada vainilla.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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