sábado 30 de enero de 2021 - 12:00 AM

Un hermano inolvidable

lo que tocó mi alma fue el sentirme envuelta en una burbuja de amor y ternura que el aliento de mi hermano exhalaba. ¡Por eso para mí él no ha muerto, vivirá por siempre en mi corazón!
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Cuando un ser humano asume como función de vida crear el progreso de su región, no podrá ser olvidado nunca. Es el caso de mi hermano Alejandro, quien desde la vocería de “Vanguardia” supo convertirse en el faro que guiaría la suerte de los santandereanos por más de medio siglo. Con Alejandro quedaron atrás los intereses de un solo partido para dedicarse a servirlos a todos. El llevó también el periódico a una total reconstrucción, adoptando un sistema electrónico moderno verdaderamente alucinante. Los mismos ideales de progreso y servicio nacieron en otras zonas del país con varios periódicos más que él fundó, compartió y asesoró.

Por el tipo de educación que recibimos, en Colombia predomina el machismo que congela, en los hombres, las manifestaciones del sentimiento. Con mi hermano eso nunca se aplicó, él expresaba su afecto sin reservas, por eso lo amaron niños y adultos, ricos y pobres y es la razón por la cual tantos amigos suyos hoy lloran su partida. Muchas mujeres también lo amaron, porque de él recibían un alimento emocional, llamado ternura, que casi nunca se incluye como esencial para dulcificar las relaciones.

En las vacaciones él veía la oportunidad de conocer Colombia. Una vez lo acompañé a Bahía Tebada, Chocó, un paraíso perdido entre selva y mar y allí me animé a acompañarlo a bucear. Pero mi condición de novata salió pronto a relucir cuando en vez de tirarme al mar de espaldas lo hice de frente y me cayó el tanque de oxígeno encima acompañado de un golpe sonoro en la cabeza. No tardó mi hermano en salvar la situación: bajaríamos juntos compartiendo el oxígeno. Era tal la belleza y el colorido exótico de este mundo subacuático y la abundancia de vida que me rodeaba, que me sentí transportada a una fantasía. Sin embargo, lo que tocó mi alma fue el sentirme envuelta en una burbuja de amor y ternura que el aliento de mi hermano exhalaba. ¡Por eso para mí él no ha muerto, vivirá por siempre en mi corazón!

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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