sábado 01 de febrero de 2020 - 12:00 AM

Un nuevo amanecer

La sabiduría antigua enseñaba que “esos períodos de luz y de sombra determinan en la Tierra el ascenso o derrumbe de nuestras civilizaciones”.
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El pasado 12 de enero nuestro sistema solar salió de la Era de Picis y entró oficialmente en la Era de Acuario. Este acontecimiento ha sido muy festejado alrededor del planeta, porque significa un nuevo amanecer para la Tierra. Cada era tiene duración de 2.000 años, que es lo que tarda el sistema solar en recorrer una de las 12 constelaciones del zodíaco. “El Gran Año” son los 24.000 años de un giro completo, en el que habrá día y noche según si la órbita del sistema solar se aproxima o aleja del centro galáctico. La sabiduría antigua enseñaba que “esos períodos de luz y de sombra determinan en la Tierra el ascenso o derrumbe de nuestras civilizaciones”.

Con el cambio de era corresponde que se desmoronen todas las instituciones corruptas de Picis y queden atrás las enseñanzas religiosas basadas en polaridad y juicios. Vamos hacia la Unidad y la integración en el amor, a fusionar lo personal con lo universal. Esta Era de Acuario ha comenzado apoyada por pulsos de energía gama, emitidos desde nuestro centro galáctico, que están produciendo en nosotros un masivo despertar de consciencia que nos permitirá reconocer nuestra verdadera esencia. Avanzaremos con la clara visión de que no somos despreciables pecadores, sino creaciones de Dios poderosas y perfectas.

Esta parábola de Chuan Zu ilustra lo que es la consciencia de unidad, que no percibe en cada suceso sino perfección: “Érase una vez un hombre muy sabio que tenía dos tesoros: su hijo y un caballo muy fino. Un día el caballo se fugó, pero el sabio permaneció en calma. Semanas después volvió el caballo acompañado de 5 yeguas. El sabio observó. Días después su hijo montó una de las yeguas salvajes, fue derribado y por las heridas recibidas tuvieron que amputarle una pierna. El hombre sabio solo expresó su gratitud por tenerlo con vida. Un año después se desató una guerra y todos los jóvenes fueron reclutados para combatir, solo se salvó el muchacho a quien faltaba una pierna.

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