sábado 14 de marzo de 2020 - 12:00 AM

Un oráculo milenario

Este libro es un compendio de sabiduría, que considera el cambio como la única realidad existente y quien lo consulta gana el conocimiento de sí mismo...
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Existe un libro extraordinario que a través de milenios ha servido al hombre como oráculo y fuente de sabiduría, se trata del I Ching el Libro de las Mutaciones. Su origen data del siglo XI A.C. cuando en China el rey Wen desarrolló un sistema de adivinación de 64 hexagramas.

Más tarde, en los siglos II y III A.C, Lao Tse y Confucio le añadieron la profundidad de sus pensamientos. En tiempos recientes eminentes psicólogos, como Gustav Yung, lo han considerado “un instrumento valioso para la exploración del inconsciente”. Científicos y técnicos, desde Leibniz hasta Joseph Needham le dedicaron años de investigación. Curiosamente sus primeros traductores del chino fueron religiosos católicos y protestantes.

El prólogo para I Ching, para la edición que se usa en occidente, fue escrito por Yung y allí comenta “La antigua mentalidad china contemplaba el cosmos de un modo comparable al físico moderno: el físico actual incluye al observador en lo observado y el I Ching comprende las condiciones psíquicas de la totalidad en la situación de ese momento. El lenguaje científico contemporáneo es el código binario y el I Ching usa un sistema análogo: el Yin y el yang (principios femenino y masculino). Este libro es un compendio de sabiduría, que considera el cambio como la única realidad existente y quien lo consulta gana el conocimiento de sí mismo”.

Hice al I Ching una pregunta: “¿Cuál es la situación actual de Colombia y del mundo? Me contestó con el hexagrama #12 llamado “El Estancamiento”. Dice: “Las fuerzas creativas se mantienen desconectadas. Es el tiempo del estancamiento, de la decadencia. Hombres malignos no favorecen la perseverancia del noble (sabio). Lo grande se va, llega lo pequeño. Cielo y Tierra no se unen, así el noble se retira, refugiándose en su valer interior con el fin de eludir dificultades. No permite que le honren con ingresos, soporta y tolera, esto significa ventura para los vulgares. Al gran hombre, el estancamiento le sirve para el logro. El estancamiento cesa. Primero estancamiento, luego ventura”.

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