Publicado por: Isabel Ortiz Perez
Desde hace ya 30 años, todos los 25 de noviembre se conmemora un día especial para reiterar que la violencia hacia las mujeres debe ser erradicada. Es una fecha en la cual a nivel internacional se realizan diversas actividades y campañas para posicionar este problema, que es considerado una pandemia por la amplitud y prevalencia y por los daños y sufrimientos que ocasiona. La fecha conmemorativa fue proclamada en el primer Encuentro Feminista Latinoamericano realizado en Bogotá en 1981, y recogió la fecha por ser el día en que las hermanas Patria, Minerva y Maria Teresa Mirabal fueron asesinadas en tiempos de la dictadura de Trujillo en República Dominicana. En homenaje a ellas, el 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la No Violencia hacia las mujeres.
Conviene reflexionar sobre esta pandemia social, que se presenta y se agudiza destruyendo la vida de las mujeres, pero también de los hijos/as testigos y con efectos graves en la sociedad en su conjunto. Es doloroso que el hogar, lugar por excelencia para la protección y el cuidado, sea el espacio donde muchos hombres violentan y agreden a las mujeres destruyendo la tranquilidad y el amor. Pero también en el ámbito público, en las calles, en las empresas, en los buses, las mujeres son agredidas de muchas formas, siendo la agresión sexual la forma más brutal de violencia hacia la población femenina. En Colombia desde el año 2008 tenemos una Ley general para la prevención y erradicación de las violencias contra las mujeres. Es la ley 1257, que conjuntamente con cuatro decretos reglamentarios conforman una normativa importante, pero no suficiente para la erradicación de este doloroso hecho social. Y no es suficiente porque la raíz profunda está fundada en la visión machista de posesión y dominación que impera en la mente de muchos hombres y esta visión nefasta otorga poder, sometimiento y muerte en los casos más graves. Es allí donde se deben orientar los mayores esfuerzos dado que el machismo es la causa.










