miércoles 08 de septiembre de 2021 - 12:00 AM

¡Abudineados!

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Algo anda mal en el entendimiento que tienen nuestros funcionarios públicos del ejercicio del poder y la función pública que por mandato popular o designación ejercen luego de posesionarse en un cargo.

La muestra es abundante y diversa: un alcalde que atornilla en su cargo a un secretario inepto e incompetente al que le quedó grande el manejo de la seguridad en la ciudad; un gobernador que permite y asiste a una fiesta de cumpleaños en su honor en plena jornada laboral, en despacho público, con mariachis y violando medidas sanitarias; un presidente que nombra a la inexperta y cuasi adolescente hija de su amiga personal para dirigir la política monetaria del país y a un renunciado por el pueblo, exministro de hacienda, en el mismo cargo; un fiscal general que poco antes del juicio releva de su cargo a la fiscal que sustanció y acusó a los miembros del “Cartel de la Toga” para nombrar en su reemplazo a otra fiscal cercana a los acusados; y por último una ministra de las TIC, Karen Abudinen, que aduciendo que la engañaron, se rehúsa a renunciar luego de que por sus omisiones y culpa in vigilando se le “perdieron” setenta mil millones de pesos que eran para darle internet a los niños más pobres de Colombia.

Todo esto ante la mirada complaciente de las “ías”, que está demostrado, no sirven sino para sancionar funcionarios de nivel inferior.

Un régimen que asesina jóvenes por protestar y que en señal de duelo su presidente se disfraza de policía; una fiscalía que amenaza camioneros con extinguirles el dominio de sus camiones pero que no ha logrado decomisar o incautar un solo peso de los 70 mil millones de Abudinen, en la que un solo fiscal en tres meses cambió la tesis acusatoria sustanciada por un grupo de magistrados de la corte suprema de justicia fruto de una investigación de más de un año contra un expresidente, por una solicitud de preclusión; es sin lugar a dudas un régimen mafioso, corrupto, ladrón y por sobre todo abusivo del poder.

La ministra Abudinen forma parte de ese régimen, es incompetente como ha quedado de sobra demostrado, pero además es cínica y soberbia, como casi todos en ese régimen.

Como si fuera poco, ahora acusa a los que pedimos su renuncia, de hacerle “matoneo digital”. ¡Faltaba más que ahora le salgamos a deber! que exigir su responsabilidad política sea un crimen, que tengamos ahora que ofrecerle setenta mil millones de excusas.

Los colombianos nos sentimos “abudineados”. No sé exactamente que signifique ese término, pero sí sé lo que sienten la mayoría de colombianos frente al cinismo de la ministra y su jefe. Renuncie Ministra, es lo mínimo que debe hacer.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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