miércoles 05 de mayo de 2021 - 12:00 AM

Breve historia del vandalismo en Colombia

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Los primeros “vándalos” de la historia de Colombia fueron Policarpa Salavarrieta, José Antonio Galán, Manuela Beltrán y Simón Bolívar. El monarca opresor logró hacerlos odiar por su propio pueblo –el mismo por cuya libertad luchaban- haciéndoles ver como locos furiosos, vándalos, ebrias y rebeldes. Muchos criollos les odiaron poniéndose del lado invasor.

Ya en la era republicana, esa misma que consideró por mucho tiempo a la esclavitud como un derecho, que las mujeres no podían votar y que apedreaba iglesias distintas a la oficial, otro grupo de “vándalos” que luchaba por la reivindicación de los derechos laborales que hoy tenemos fue masacrado por orden del gobierno ultra-conservador de Abadía Méndez en la conocida “Masacre de las bananeras” inmortalizada por García Márquez en Cien años de soledad.

Años más tarde, un “incendiario y agitador político” que pregonaba que “el pueblo es superior a sus dirigentes”, y que “la oligarquía engaña al pueblo creando deliberadamente el odio y el rencor a través de su agentes, asesinando y persiguiendo a los humildes, mientras la sangre del pueblo les facilita la repartición de los beneficios económicos y políticos que les genera tan monstruosa política”, Jorge Eliécer Gaitán, fue asesinado en las calles de Bogotá.

Los “vándalos comunistas” seguidores de Gaitán fueron perseguidos, despojados de sus tierras y asesinados en todo el país por los “chulavitas”, la policía del gobierno ultraconservador de turno. Huyeron al monte. Cuando se vieron obligados a matar para defenderse y recuperar sus tierras, fueron señalados primero de “vándalos”, y luego de guerrilleros.

Años después, acosados los “vándalos” por las desapariciones, secuestros y torturas de que fueron víctimas ellos y sus familias, decidieron rendirse y firmar acuerdos de paz. Luego de entregar las armas y convertidos en partido político que amenazaba con ganar las elecciones por el respaldo popular que crecía cada día, todos sus candidatos presidenciales y militantes fueron uno a uno asesinados indefensos hasta casi el exterminio. Otra vez tuvieron que huir al monte.

Un señor que pretendió luchar democráticamente desde la política por las mismas causas de los “vándalos” fue asesinado por un complot de políticos de partidos tradicionales con la mafia. Dejó una consigna: “Por Colombia, siempre adelante, ni un paso atrás y lo que fuere menester, sea”. Su nombre era Luis Carlos Galán Sarmiento.

Nota: hay parte II.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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