miércoles 17 de julio de 2019 - 12:00 AM

De dilemas y embelecos

damos oportunidad a los jóvenes de proponer alternativas que desde la política, con menos verborrea y más conocimiento técnico la gobiernen para cambiarle el rumbo

Dilema” es una situación difícil o comprometida en que hay varias posibilidades de actuación y no se sabe cuál de ellas escoger porque ambas son igualmente buenas o malas. El “embeleco” a su vez significa el engaño o mentira que se usa para embelecar a alguien.

La competencia por la alcaldía de Bucaramanga plantea desde ya varios dilemas y uno que otro embeleco.

El falso dilema sobre si dejamos a la ciudad en manos de los “nuevos buenos” o si se la devolvemos a los “viejos malos”. Si elegimos el continuismo de la chabacanería anárquica e inepta que la tiene sumida en el caos político y la anarquía, con los impertinentes argumentos de que se aumentó el número de proponentes en las licitaciones públicas, que no se le dieron más contratos a la politiquería y que nos ganamos un premio nacional de arquitectura, mientras el espacio público de la ciudad parece una plaza de mercado callejero, su sistema de transporte colapsa y los migrantes y habitantes de calle ocupan sus parques, que hacen que Bucaramanga se parezca hoy más a las ciudades de Azerbaiyán y Etiopía que a la Barcelona que nos prometieron; o si optamos por romper con ese estilo fracasado y damos oportunidad a los jóvenes de proponer nuevas alternativas que desde la política, con menos verborrea y más conocimiento técnico la gobiernen para cambiarle el rumbo.

Otro dilema es el que tienen los nuevos liderazgos de la política local como Sergio Isnardo Muñoz, Jaime Andrés Beltrán, Jhan Carlos Alvernia, Carlos Sotomonte, Jorge Florez y Fabián Oviedo, quienes gústennos o no, tienen opción de llegar a gobernarla algún día y que tendrán que sopesar muy bien sus decisiones en cuanto a las alianzas o adhesiones que hagan en esta oportunidad, pues de ello dependerá si se consolidan como alternativas de gobierno futuras o si se entierran vendiendo su primogenitura por un plato de lentejas.

El mayor dilema lo tendrán los bumangueses de cara a los hoy favoritos. No creo tener necesidad de explicarles cual es el mayor embeleco, ¡es apenas obvio!

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