miércoles 04 de diciembre de 2019 - 12:00 AM

Dos Uwas y un botín

En esta historia de componendas, peculados, extraditados y jugadas por debajo de la mesa, los olvidados Uwas llevan la peor parte...
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En la disputa por la elección del Director de la Corporación Autónoma Regional de Santander (CAS); que tiene un presupuesto superior a los $30 mil millones y varios cargos burocráticos, la comunidad indígena Uwa viene siendo víctima de manipulación y presiones indebidas para direccionar el voto de su representante en el consejo directivo.

La pugna por el control de la CAS se da entre un bloque que lleva años controlando esa corporación, que ahora en una coalición liderada por el senador Jaime Durán, el representante Oscar Villamizar, hijo del condenado exsenador Alirio Villamizar, y la exdirectora Flor María Rangel, capturada en el año 2016 por presunto peculado, se enfrentan al gobernador saliente Didier Tavera.

Los Uwas eligieron hace cuatro años como representante principal ante el consejo directivo a Octavio Correa y a Evelio Aguablanca como suplente.

Pese a que el periodo de Octavio Correa es de cuatro años, un abogado vinculado con la coalición logró mediante una tutela, que por ahora un juez de Barichara ordenara reconocer a Evelio Aguablanca (suplente) como nuevo representante de los Uwa ante el Consejo Directivo desconociendo el periodo legal del principal y la autonomía de las comunidades indígenas para elegir sus autoridades y representantes.

El pasado 31 de octubre, el Canal TRO denunció que miembros de la comunidad Uwa protestaron a las afueras de la CAS en San Gil, denunciando que para la fecha de votar la elección de director, su representante legítimo Octavio Correa había sido engañado y llevado de paseo a la costa caribe para impedirle votar y facilitar así la elección de Luis Francisco Oliveros, quien aparece vinculado a una investigación por la pérdida de más de $5.734 millones en un contrato de la CAS con la firma GEIGSA S.A.S. cuyo representante legal fue extraditado por narcotráfico a los Estados Unidos en el año 2016.

En esta historia de componendas, peculados, extraditados y jugadas por debajo de la mesa, los olvidados Uwas llevan la peor parte, a ellos... nadie los defiende.

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