miércoles 27 de noviembre de 2019 - 12:00 AM

Dylan

Sxxxx.
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La muerte de Dylan Cruz el joven estudiante de diecisiete años de edad que resultó muerto luego de que un policía del ESMAD le disparara una bomba lacrimógena a su cabeza durante la protesta social en Bogotá no fue un accidente, es en mi muy personal criterio de abogado litigante en derecho penal, un asesinato, un crimen de estado, así de simple.

No es proporcional; uno de los presupuestos de la legítima defensa, que un agente del estado dispare una bomba lacrimógena a la humanidad de una persona, más exactamente a la cabeza, que fue en donde resultó herido Dylan, ni siquiera bajo el pretexto de afirmar que este pudiera estar poniendo en riesgo la integridad de los policías, por una razón muy sencilla, una cosa es lanzar piedras, o devolver bombas lacrimógenas con la mano, previstas para ser lanzadas al aire con el fin de dispersar manifestantes, que utilizarlas desde un lanzador apuntándolas a la humanidad de una persona. Por ese solo aspecto la teoría exculpatoria de la legítima defensa se derrumba, más cuando en el video claramente se ve al policía apuntando en forma dolosa a la humanidad de la víctima.

Lo otro que deja ver este crimen es que este gobierno tiene la clara intención de deslegitimar y criminalizar la protesta social. Varios videos circulantes en redes sociales dejan ver a los que parecen ser algunos miembros de la policía nacional realizando ellos mismos actos vandálicos contra viviendas y establecimientos comerciales que indicarían ese propósito.

Estos hechos parecieran tener fines claramente políticos: deslegitimar y criminalizar la protesta, aterrorizar a la población para que deje de protestar. Esa estrategia de terror y propaganda negra contra la protesta social logra que en el caso de Dylan no pocas voces insensatas se levanten para defender al victimario y condenar a la víctima.

El Estado de opinión parece haber optado por negarse a escuchar los justos reclamos de una ciudadanía legítimamente inconforme con las injusticias sociales que padece.

Urge un dialogo social franco y abierto, la represión no es el camino, la violencia solo traerá más violencia.

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