miércoles 29 de enero de 2020 - 12:00 AM

El Carrasco: una vergüenza sin dueño

El manejo de los residuos sólidos, más que un problema de los municipios que conforman el área, es el más jugoso contrato que se pueda adjudicar.
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El cierre de El Carrasco es una vergüenza municipal sin dueño. Es la prueba de la ineficiencia, la ineptitud, la corrupción y el modo como nuestros gobernantes conciben y entienden la política y el gobierno de la ciudad: exclusivamente como un negocio. El problema sobre ¿qué vamos a hacer con nuestros residuos? ha sido asumido irresponsablemente por nuestros dirigentes como un jugoso negocio alrededor del cual se tejen lo más oscuros intereses.

Y no es para menos. El manejo de los residuos sólidos, más que un problema público de los municipios que conforman el área metropolitana, es el más jugoso contrato que se pueda adjudicar en Bucaramanga. Esa es la razón por la cual no parece encontrársele solución.

Con el Carrasco pasa lo que ocurre con todas las grandes necesidades de la gente, como la salud, son convertidas en negocio, la pugna y los intereses de los poderosos no permite resolverlo.

Ahora se propone una gerencia temporal para crear una nueva empresa de servicios públicos que se encargue del tema. Como si no bastara con la carga burocrática que ya tenemos por cuenta de empresas de papel de ese tipo que no son más que nidos de burocracia ineficiente y corrupción.

Contrariando además la tendencia administrativa de exitosos ejemplos de empresas de este tipo, como las empresas públicas de Medellín.

Es decir, de la propuesta de Triple A, ahora resulta, como dice Vicente Fernández, que vamos a tener un nuevo fortín politiquero so pretexto de resolver este asunto. He ahí la prueba de la mala intención y de que prefieren anteponer sus intereses económicos y políticos personales a los de los ciudadanos. Pero nadie da la cara. El Carrasco fue, es y sigue siendo un problema de todos y de nadie, eso sí, negocio de unos pocos privilegiados que andan tras de él desde hace rato. Ahí la causa misma del problema. Allí no se escapa ni el fantasma judicial que por estos días ronda a un popular exalcalde.

Cárdenas es gerente. Esta sería una buena oportunidad para demostrar “la cancha”.

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