miércoles 29 de septiembre de 2021 - 12:00 AM

El comodín

Escuchar este artículo

El comodín o joker es aquella carta que en el naipe puede sustituir a cualquier otra de la baraja según convenga al jugador que lo posee, es también, según el diccionario, aquella persona o cosa que puede desempeñar diversas funciones según las necesidades de cada momento.

Pues bien, en el azaroso juego de la política electoral también existen los comodines, aquellos candidatos que adoptan formas, valores, virtudes, ideas y palabras según convenga al momento electoral.

Con el descredito de la política y la “polarización” del país, los tahúres electorales hacen sus apuestas por estos días buscando encontrar o fabricar la carta ganadora. Y qué mejor que un “outsider”, que nunca se haya presentado a una elección, sin ningún liderazgo ni estructura política; algún tecnócrata proveniente de la inepta y corrompida burocracia estatal, con vestidura de intelectual y las palabras mágicas para estos momentos de polarización: “De centro”; que no reste sino que sume, que le quite votos tanto al Uribismo como a Petro, que una, no importa a quienes, que genere “confianza”, para que luego pueda repartir el pastel, mejor dicho, que gane como sea. Lo importante es ganar.

En eso el establecimiento político colombiano es experto. En encontrar o fabricar esos perfiles, con un solo propósito: ganar las elecciones. Es decir: hacer que las cosas cambien para que sigan igual. Una especie de pacto de unidad, de nuevo frente nacional. Un “hagámonos pasito” que esta indiamenta ignorante puede elegir mal y los perjudicados somos todos. El país político -del que hablaba Gaitán- engañando al país nacional que siempre se come el cuento.

El último comodín que sacó el establecimiento gobierna hoy al país, es presidente. Ya ven las consecuencias.

No hay cosa más peligrosa e incierta en política que un comodín, porque no se sabe qué figura adoptará una vez gobierne. Como dijo Horacio Serpa “Que no son ni chicha ni limonada”.

Sabe también el establecimiento que un comodín es fácil de controlar y garantía de preservación de sus privilegios, sin liderazgo ni estructura política alguna, una vez elegido necesitará de ellos para mantenerse en el poder, para sacar adelante su agenda legislativa, peor aún, la de ellos.

El ilustre personaje que visita desde ayer nuestra ciudad bonita es al igual que quien hoy gobierna al país, un comodín, y puede sustituirlo perfectamente. Duque tampoco tenía liderazgo ni estructura política propia alguna, era un “tecnócrata” más de la burocracia estatal, también lo sacaron de un sombrero, y al igual que a nuestro ilustrado visitante también nos lo recetó alguien del establecimiento.

¡Bienvenido, doctor Alejandro Gaviria! Usted reúne todos los requisitos para ser presidente de un país como Colombia.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Publicidad
Publicidad
Publicidad