miércoles 12 de febrero de 2020 - 12:00 AM

El licenciado

Lo malo no es que el alcalde contrate a Sotomonte, de quien tengo el mejor de los conceptos, lo malo es que no sea ecuánime ni coherente entre lo que predica y lo que aplica
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Siempre he pensado que “el que gana, gana... y gobierna con el que le provoque”, en términos más coloquiales que “cada torero, torea con su cuadrilla”. Pero toda regla tiene su excepción.

Lo escribo a propósito del cuestionado contrato de asesoría que le dio el alcalde Juan Carlos Cárdenas al recién licenciado en español y literatura Carlos Sotomonte, por cuatro meses, con una asignación mensual de diez millones de pesos, que algunos señalan como el premio por su respaldo en campaña.

Las quejas provienen de algunos sectores que con cierta razón reclaman que un gobierno que se precia de ser el heredero de la lógica, la ética y la estética, el mismo que predica “no robar, no mentir, no traicionar”, que aduce la austeridad como principio de las finanzas públicas, que puso el grito en el cielo porque en el pasado “los corruptos” modificaban los manuales de funciones para pagar elevados honorarios a personas sin el perfil, la experiencia e idoneidad necesaria para ocupar un cargo; esté ahora haciendo lo mismo que tanto criticaba.

Lo malo no es que el alcalde contrate a Sotomonte, de quien tengo el mejor de los conceptos, lo malo es que no sea ecuánime ni coherente entre lo que predica y lo que aplica.

Es que revisado el perfil de Sotomonte este no cumple con los requisitos que venían siendo exigidos a otros profesionales para los temas objeto del cuestionado contrato, hoy suspendido, pero con mucha probabilidad de ser ejecutado. Ya saben: al “va porque va”.

En 2018 cuando se contrató a un experto ingeniero para temas relacionados con el páramo, según los estudios previos los honorarios oscilaban entre 4 y 6 millones de pesos. Para contratar a Sotomonte, dijeron que estos oscilaban entre 7 y 10 millones de pesos.

En 2018 el municipio requirió profesionales en ingeniería ambiental, forestal, civil o afines, con especialización en medio ambiente y experiencia superior a cinco años. Para contratar a Sotomonte bastaba con ser administrador, abogado, politólogo, y... ¡oh sorpresa!: ¡Sí!... ¡licenciado con experiencia mínima de seis meses!

Así que, juzguen ustedes.

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