miércoles 03 de julio de 2019 - 12:00 AM

El peor de los mundos

Los alternativos cada vez parecen más lejos de la unidad, pues mientras del otro lado existen intereses comunes, en ese bando existen más egos...
Escuchar este artículo

Si las elecciones para la Alcaldía de Bucaramanga fuesen hoy, pienso sin temor a equivocarme que tendríamos alcaldesa y no alcalde, y sería Claudia López.

Pienso que es así, porque la lógica numérica electoral así lo indica.

De un lado tenemos una candidata carismática, mujer además, que querámoslo o no, por ese último y solo hecho representa una ruptura, un cambio, por lo menos de la dinámica electoral tradicional según la cual ese cargo, el de Alcalde de Bucaramanga, solo puede ser ocupado por un hombre.

Si a eso le sumamos que López no solo cuenta con una estructura política consolidada, sino que puede captar cierto sector del voto de opinión, el femenino, y que además puede terminar convocando a otros sectores políticos tradicionales, sin duda su candidatura podría estar dentro de las dos que finalmente se disputarán la alcaldía, pues sigo pensando que el fenómeno Hernández hará que las elecciones terminen polarizándose al final en dos polos muy fuertes, que agruparán a todas las demás fuerzas a su alrededor.

Los alternativos, en cambio, cada vez parecen más lejos de la unidad, pues mientras del otro lado existen intereses comunes, en ese bando parece que existen más egos que propósitos claros.

A la elección de López creo que le ayudaría esa división. Quienes queden por fuera de esos dos polos, quedarán en el peor de los mundos, pues ayudarán a elegir a quien no quieren y quedarán por fuera del reparto burocrático del poder.

Pero como en política nada está escrito, también es cierto que de presentarse esa atomización en ambos polos, una tercería minoritaria podría dar la sorpresa y repetir el “parto de mula” que vivimos hace cuatro años, con las consecuencias que ya conocemos, pues sin concejales y sin contundente respaldo ciudadano, el riesgo de continuidad de un panorama de inestabilidad e ingobernabilidad puede repetirse, lo cual sería a mi manera de ver, indeseable.

Una última cosa, pienso que la “bendición” del ingeniero Rodolfo influirá, pero no determinará el resultado final de las elecciones.

Como dijo el ciego, amanecerá y veremos.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Publicidad
Publicidad
Publicidad