miércoles 21 de julio de 2021 - 12:00 AM

El ‘pinochismo’

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Ayer se conmemoró un aniversario más de la “Independencia”, la fiesta nacional en la que antes poníamos la bandera tricolor en la ventana, esa costumbre patriótica que con el paso de los años y creo que por efecto de la educación, ha ido desapareciendo, quizá por aquello de que ya muchos piensan que solo cambiamos de amos o porque han entendido que el patriotismo como el fanatismo religioso o partidista son cosas del pasado y burdas herramientas de alienación de los regímenes sobre los ciudadanos.

Como todos los años, el presidente de la República instaló las sesiones ordinarias del Congreso y, como era de esperarse, el señor que funge como tal no desaprovechó la oportunidad para lanzar dardos a sus opositores y hacer campaña política para las elecciones presidenciales de 2022.

Confieso que me sorprendió. Su tono conciliador, social y populista me hizo pensar por un momento que el orador debía de ser algún candidato presidencial de la social democracia colombiana y no el representante de la extrema derecha cuyo régimen hace poco desplegó todo el poder represivo del estado para acallar el estallido social que sigue negándose a reconocer, que asesinó y desapareció a cientos de jóvenes protestantes, con quienes se negó a dialogar tildándolos de “vándalos y terroristas”, en cuyo gobierno han sido asesinados más de mil líderes sociales y que rechaza los informes y recomendaciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Advertí en su alocución un tufillo populista, veintejuliero y por supuesto falaz de pe a pa. Dijo en su discurso, por mencionar algunos de sus más cínicos apartes, que esta era la “verdadera revolución”, el renacer de la democracia en los “consejos de la juventud”, la apuesta social del régimen para asegurarle el futuro a los jóvenes. Sí, los mismos jóvenes a los que su Policía disparaba hace poco en las protestas.

Anunció con enardecido patriotismo un paquete de limosnas disfrazadas de programas sociales que le servirán al régimen no solo para posar de “social”, sino también para amarrar el voto de muchas familias necesitadas.

Pero la tapa del cinismo fue cuando dijo que debíamos rechazar la política de la mentira, el odio y el resentimiento y dejar atrás la polarización, como si su partido y la ideología que nos gobierna desde hace casi dos décadas no hubiese llegado al poder a punta de sembrar miedo, odio y resentimiento entre los colombianos, polarizando al país con propaganda y noticias falsas.

Mucho va de Pinochet a Pinocho, suenan parecido, de la represión a la mentira como armas de alienación política masiva. El ‘pinochismo’ acaba de nacer como fuerza política. Lobos disfrazándose de ovejas.

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