miércoles 26 de febrero de 2020 - 12:00 AM

El ventilador

...tanto la fiscalía como la dichosa comisión han sido premeditadamente cooptadas por el Uribismo lo que hace más improbable cualquier consecuencia positiva para el país.
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Las declaraciones de Aída Merlano que no solo salpicaron sino que engrudaron al presidente Duque y la familia Char, son “verdades sabidas” que aunque es menester valorarlas en contexto y con beneficio de inventario, son un fiel retrato de nuestro país político.

Sus denuncias deberían tener alguna consecuencia, pero lo más probable es que eso no ocurra. Por varias razones.

Los personajes y familias engrudadas por el ventilador de Merlano forman parte de esa oligarquía politiquera y mafiosa que se enquistó en todo el poder público, desde la fiscalía, pasando por la procuraduría, la contraloría y por supuesto en la comisión de acusaciones de la cámara de representantes, famosa por su mote de “comisión de absoluciones”.

Por esta última han pasado en los últimos dos lustros investigados (más bien chantajeados... por mermelada) los expresidentes Samper, Uribe, Santos y ahora Duque; sin ningún resultado concreto.

Aparte de que no ha habido un solo presidente o expresidente de Colombia acusado, ni siquiera ha servido para que el país conozca la verdad. Eso puede obedecer a que tanto la investigación que debe hacer la cámara como el juzgamiento previo que hace el senado son esencialmente políticos y no judiciales como lo impone la teoría de la separación de los poderes públicos, en especial cuando se trata de separar la política de la justicia, por lo que con ese modelo de justicia los altos dignatarios del estado, que casi siempre llegan allí por sus relaciones y poder político tienen prácticamente asegurada su impunidad.

Para el caso de las denuncias de Merlano tanto la fiscalía como la dichosa comisión han sido premeditadamente cooptadas por el Uribismo lo que hace más improbable cualquier consecuencia positiva para el país.

Quizá tenga que pasar mucho tiempo para que Colombia siga el ejemplo de países como Perú, Brasil, Panamá, Guatemala, El Salvador y Honduras que han investigado, juzgado y condenado a sus exmandatarios y para que esa dignidad deje de ser sinónimo de impunidad. Por ahora el ventilador de Aída parece estar prendido sí,... ¡pero dentro de un mar de excremento!

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