miércoles 09 de octubre de 2019 - 12:00 AM

La gran estafa

Creo que todo se aclarará luego de la luna de miel. El sapo volverá a ser sapo y dejará ver su verdadera esencia. Es cuestión de tiempo. ¡Una gran estafa!
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No me refiero a una estafa penal, sino a una estafa política; es una metáfora y tiene nombre propio: el proyecto político que dice encarnar Rodolfo Hernández Suarez.

Soy consciente de que en este preciso momento histórico es casi un suicidio político y probablemente mediático, opinar contra eso. Sería más fácil escribir lo que la mayoría quiere leer, escuchar o simplemente creer. Escribo “creer” porque pienso que el proyecto político de Hernández no pasa de ser eso: un acto de fé. No más, pero tengo la obligación moral, civil, política, pero ante todo, ética, de escribirlo. Cuésteme lo que me cueste; y lo estoy haciendo.

Mark Twain el escritor y periodista norteamericano que de niño me entretuvo con Las Aventuras de Tom Sawyer, escribió alguna vez: “es más fácil engañar a la gente que convencerlos de que han sido engañados”. Hoy pareciera tener razón. Pero me gustan las cosas difíciles, como a Tom Sawyer.

Aunque no voté por Hernández por una sencilla razón: nunca le he creído, debo reconocer que su elección como alcalde de Bucaramanga me emocionó tanto como a ustedes, la mayoría.

Recuerdo que ese Domingo 30 de octubre de 2015 fungía como comentarista de elecciones en Blue Radio. Mientras me emocionaba, como ustedes, la mayoría, por el parto de mula que acababa de ocurrir, el ingeniero recibía sorprendido la noticia en su apartamento de New York.

Eso ya decía mucho sobre su proyecto político. Debí pensarlo antes, pero la emoción no me dejó.

No pasó mucho tiempo para que me desilusionara.

El negociado de las basuras, los contratos de semaforización y catastro, los más grandes, los multimillonarios, me permitieron descifrarlo.

A Bucaramanga le pasa con Rodolfo lo que a las núbiles doncellas con sus príncipes azules: no les encuentran defecto alguno, por una sencilla razón: está enamorada de su discurso y cuando alguien está enamorado, no razona, siente.

Creo que todo se aclarará luego de la luna de miel. El sapo volverá a ser sapo y dejará ver su verdadera esencia. Es cuestión de tiempo. ¡Una gran estafa!

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