miércoles 22 de enero de 2020 - 12:00 AM

La herencia maldita

Los bumangueses no quieren ni resisten un alza de impuestos injustificada, que desconoce la realidad económica de la ciudadanía,
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Los bumangueses comenzamos el año con la noticia de que ahora sí “va, porque va” el incremento y cobro del impuesto predial con base en la actualización catastral ordenada por el Gobierno Nacional.

Si bien es cierto la actualización es un procedimiento técnico que corresponde al Instituto Geográfico Agustín Codazzi, no es menos cierto que el cobro e incremento que de él se deriva, así como el plazo y los beneficios por pago oportuno, atañen en gran medida al gobierno municipal y en especial a la voluntad e inteligencia política en el manejo del tema con su órgano de control político: el Concejo.

Es por eso que esa “papa caliente” que bien podríamos tildar de “herencia maldita” del populismo ineficiente no debe ser pasada de mano en mano, entre el Alcalde electo, el Concejo y el Agustín Codazzi.

Se requiere de una posición clara del alcalde Cárdenas, en cabeza de su Secretaria de Hacienda, que más allá de prometer eventuales revisiones y prórrogas de los plazos para el pago, se comprometa a revisar a profundidad el tema, para lo cual será determinante el control político del Concejo municipal.

El ejercicio podría resultar muy interesante, pues permitirá “medirle el aceite” al nuevo mandatario en el manejo político del asunto frente al Concejo.

Pero más allá de todo lo que pueda ocurrir en adelante, es preciso recordar en épocas de “cero retrovisor” (lo cual se explica, pero no deja de ser curioso) que fue el gobierno de Rodolfo Hernández el que le dejó este pasivo social a Bucaramanga.

El control político deberá pasar por verificar si ese desproporcionado incremento se justifica frente a los resultados de gestión del pasado gobierno en infraestructura y mejoramiento de la calidad de vida de los bumangueses en lo referente a movilidad, mejoramiento de la malla vial, seguridad y salud.

Los bumangueses no quieren ni resisten un alza de impuestos injustificada, que desconoce la realidad económica y social de la ciudadanía, que además no es proporcional ni recíproca a los resultados de gestión del gobierno saliente.

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