miércoles 12 de agosto de 2020 - 12:00 AM

La maloliente

Si las autoridades no quieren controlar el mal olor causado por un empresario abusivo entonces este tema comenzará a oler a otra cosa: ¡a corrupción!
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¡Algo huele mal, muy mal en Bucaramanga! Cada día festivo la ciudad es inundada por un fétido y mortecino olor del que las autoridades seguramente ya conocen su causa pero que por extrañas razones continúa convirtiendo a nuestra ciudad en una cloaca sin que nadie haga nada.

Pareciese ser ya un modus operandi del responsable del fétido olor esperar los días festivos para realizar la actividad causante del mal olor, seguramente a sabiendas en que esos días no laboran los funcionarios encargados de investigar y sancionar dichas irregularidades.

El problema no es nuevo, desde hace más de dos años se viene presentando y ni la alcaldía de la estética ni tampoco esta, han hecho nada para resolver el problema que tenemos que padecer los habitantes de la meseta cada puente festivo.

El olor expelido es fétido, repugnante y contaminante, afecta el medio ambiente, la salubridad y la calidad de vida de los bumangueses, pero aun así ninguna autoridad ni municipal ni ambiental ha hecho nada para resolverlo. Hace dos años hicieron la escaramuza de investigar se taparon la nariz y dejaron que el irresponsable que contamina el ambiente de todos continúe haciendo de las suyas sin Dios ni ley que lo llame al orden.

¿En dónde están la CDMB la máxima autoridad ambiental de la ciudad y la secretaría de salud y ambiente de Bucaramanga, el concejo municipal? ¿Qué están haciendo para poner fin a esta situación?

Supone uno que alguien muy influyente o con un poderoso padrino político es el causante de semejante atropello para que llevemos más de dos años padeciendo los abusos del anónimo empresario de los malos olores.

Es inaceptable que sacrifiquemos el derecho a un ambiente sano que tenemos todos los bumangueses por la actividad empresarial irresponsable de un indolente al que las autoridades parecen estarle “pidiendo el favor” para que cese con la perturbación de la tranquilidad y bienestar de los habitantes de Bucaramanga.

Si las autoridades no quieren controlar el mal olor causado por un empresario abusivo entonces este tema comenzará a oler a otra cosa: ¡a corrupción!

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