miércoles 24 de julio de 2019 - 12:00 AM

La oclocracia

el problema surge ante la pregunta de si esa población ha superado la ignorancia mediante una educación libre, laica, universal y de calidad

Pese a que Rousseau la menciona en su obra “El contrato social”, fue el filósofo griego Polibio quien acuñó la palabra que titula este artículo por allá por el año 200 A.C.

Lo hizo para referirse al “gobierno de la muchedumbre” la masa, el gentío, que seducido por la acción demagógica del político; con su voluntad viciada, evicciosa, confusa, injuiciosa e irracional, termina adoptando opiniones y tomando decisiones políticas guiada por sus pasiones y emociones y no por su juicio racional, lo que convierte esas decisiones en expresión de la voluntad de las mayorías pero no necesariamente del interés general de la ciudadanía.

Algo similar ocurre en el “Estado de Opinión” propuesto por el expresidente Uribe hace algún tiempo como “forma superior del Estado de Derecho”, siendo como su nombre lo indica un modelo que apela a la opinión del pueblo, esencialmente al querer de las mayorías.

A primera vista pareciera ser un modelo eminentemente democrático que deposita ahora no el poder en la ley que redactan unos pocos en representación de todos, sino en las decisiones que toma la mayoría de la población; sin embargo el problema surge ante la pregunta de si esa población ha superado la ignorancia mediante una educación libre, laica, universal y de calidad que haga a los ciudadanos personas verdaderamente libres y políticamente responsables.

En el caso de Colombia ocurre que la mayoría de la población forma su opinión y criterio político a partir de lo que ven, oyen y leen en las redes sociales, escenario este en el que se corre el riesgo de ser engañado, pues ya sabemos del auge de las noticias falsas, los montajes y las denominadas “bodegas”, con el malintencionado propósito de sugestionar a la población, falsear la realidad, provocar sentimientos y emociones logrando inducir las opiniones y decisiones políticas de los ciudadanos.

De manera que si no queremos caer en la Oclocracia deberíamos esmerarnos más por formar nuestro criterio político a partir de la diversidad de opiniones objetivas y calificadas y menos por lo que digan las redes sociales.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad