miércoles 06 de noviembre de 2019 - 12:00 AM

Los jubilados

Hernández cumplió sus objetivos de jubilar la teja, el tamal y la lechona de las elecciones... Lo logró.
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Estamos cambiando. No hay duda. El triunfo en varias ciudades del país de candidatos poco conocidos, sin ninguna estructura política detrás y sin grandes recursos así lo confirman.

Bogotá eligió por primera vez una alcaldesa: Claudia López, una mujer abiertamente homosexual; Cúcuta eligió a Jairo Yáñez, el viejito que hizo toda su campaña con un megáfono; en Cartagena un “llanero solitario” cosmopolita y librepensador formado por jesuitas derrotó a las poderosas catapultas electorales tradicionales; en Medellín Daniel Quintero, un ingeniero egresado de la Universidad de Antioquia, gomoso del software y las redes sociales, les ganó el pulso a las casas políticas paisas; y aquí en Bucaramanga Juan Carlos Cárdenas, un exitoso ejecutivo del sector privado sin ninguna experiencia en política, con la unción de Rodolfo Hernández su mentor, derrotó de forma avasallante a poderosos rivales de la política tradicional.

El caso de Bucaramanga ya no es un “parto de mula”, como la anterior elección, es una auténtica tendencia de renovación y cambio, consecuencia del repudio y el miedo ciudadano a la corrupción que representa la política tradicional.

Rodolfo Hernández cumplió sus objetivos de jubilar la teja, el tamal y la lechona de las elecciones, renovó el Concejo de Bucaramanga, les dijo a los pobres recíbanles todo, pero no les voten. Lo logró.

Ese fenómeno representa como toda oportunidad un riesgo. La oportunidad de cambiar la política a riesgo de no saber hasta dónde llegaremos en ese propósito.

Lo que se gesta desde Bucaramanga para el país es algo grande, brusco, renovador, con todos los retos y riesgos que eso implica.

Ya se habla de un nuevo partido político con listas propias a Senado y Cámara, luego vendrán las presidenciales seguramente con Rodolfo como candidato.

Los jubilados son los partidos políticos, las vallas, los financiadores, las coimas para líderes de barrio, la compra de votos, la teja, el tamal y la lechona.

Un gran meteorito impactó el planeta electoral Colombiano ha comenzado la extinción de los dinosaurios políticos.

Es inevitable, la vieja política está en proceso de jubilación, y eso mis queridos lectores... ¡Es muy bueno!

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