miércoles 14 de agosto de 2019 - 12:00 AM

Los oportunistas

Que sea la razón y no las emociones las que guíen nuestra elección. No más recetas populistas y oportunistas en la política

El desprestigio de la actividad política, el descrédito de los políticos, y la crisis de los partidos como órganos de representación de la ciudadanía han traído entre otras consecuencias la aparición de espontáneos actores políticos que algunos han dado en denominar “outsiders”, refiriéndose a aquellas personas que valiéndose de cierta popularidad adquirida en actividades ajenas al oficio público, resuelven de un día para otro incursionar en la política al mejor estilo de los espontáneos “toreros” de las corralejas, es decir, sin ninguna clase de conocimiento, técnica o experiencia en lo público, con absoluto desconocimiento de la administración pública e ignorancia supina y atrevida del arte político.

Es así como ciudades, departamentos y países enteros terminan eligiendo como administradores a verdaderos ineptos, bien porque son populares actores, humoristas, líderes religiosos, militares, gremiales, o como ciertos casos cercanos, perfectos desconocidos que resultan ungidos por su mentor o exitosos empresarios del sector privado, que a la postre, al enfrentar los retos del oficio público resultan ser un auténtico fiasco, dado que el gobierno y la administración pública difieren y son mucho más complejas que lo privado, en tanto que el “gobierno” es una actividad que no solo requiere de habilidades meramente gerenciales o comunicativas, sino también principal y fundamentalmente: políticas.

Ya en el pasado hemos elegido como concejales, congresistas y presidente a ex reinas, actores, humoristas, lustrabotas, vendedores de limonada, de pescado, ex futbolistas, millonarios provenientes del sector privado y “ungidos” que representan una buena muestra de los nefastos resultados que dichos experimentos democráticos suelen ofrecer.

Si bien es cierto el derecho a elegir y ser elegido es pilar de la democracia el principio de meritocracia debería conducir a la ciudadanía a elegir candidatos con unos mínimos de competencias, habilidades, experiencia y conocimiento de lo público, porque de nada vale decirse muy honesto y llegar pletórico de buenas intenciones si en el fondo se es un ignorante de los temas públicos y políticos.

Que sea la razón y no las emociones las que guíen nuestra elección. No más recetas populistas y oportunistas en la política.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad