miércoles 04 de agosto de 2021 - 12:00 AM

Oda al doctor Barbosa

Escuchar este artículo

El Doctor Preclusivo Barbosa es un aventajado y buen muchacho, “jurista y académico” dice él, al que sus habilidades reptilianas y su nombre parecido al de los emperadores romanos le han permitido como a todos lo de su especie cruzar con relativa facilidad del santismo al uribismo sin sonrojarse.

Aunque tiene cara de boyacense, su cédula dice que nació en Bogotá, en donde seguramente adquirió ese aire capitalino que transmite confianza y sinceridad a primera vista.

Su modestia y humildad son indiscutibles, como todos los grandes hombres no desaprovecha oportunidad para adularse a sí mismo y refregarle a todos, lo grande y sabio que es, su extraordinario currículo académico da cuenta de ello.

Cuando llegó al –según dice él mismo- segundo cargo más importante del país –es decir, después del presidente, él- nos dijo a todos que él podía ser el “hombre más preparado del país” y últimamente en un publirreportaje publicado en una revista del régimen dijo sin sonrojarse a su entrevistadora: “difícilmente encontrarás a alguien como yo” para luego decir: “no voy a polemizar mis decisiones con nadie, porque esta dignidad que tengo es muy grande”. ¡A su lado, Maradona parece un monje Agustino descalzo!

Como quien dice no voy a rebajarme a debatir mis decisiones. Admirador de Calígula, nombró a un caballo –bueno; un asno, obediente y duro para cargar cosas pesadas y hacer tareas difíciles- como su delegado en un famoso y vergonzoso proceso judicial. El jumento hace la tarea por estos días. No sabe lo que le espera.

Preclusivo está de moda. Por alguna extraña razón todos quieren con él. Debe ser por aquello de que tiene una maestría en preclusiones imposibles.

Cuanto aforado es investigado por la Corte, inmediatamente renuncia a su fuero para que sea el doctor Preclusivo Barbosa quien lo investigue.

Además su preparación y sapiencia, pero sobre todo su compromiso con quien lo hizo nombrar ahí, les genera mucha confianza y ante todo, seguridad jurídica, tan escasa por estos días.

Su sabiduría, independencia y credibilidad están fuera de toda duda. Lo que sí se disputa en un cabeza a cabeza con dos competidores muy fuertes es el título del “hombre más modesto del Universo”. Un tal Abelardo de Cancino amenaza su primer puesto.

Menos mal tenemos Preclusivo para rato, si no, la institucionalidad estaría en peligro. Todo un orgullo para la justicia nacional. ¡Salve Preclusivo!

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Publicidad
Publicidad
Publicidad