miércoles 24 de febrero de 2021 - 12:00 AM

¿Parasitismo electoral?

Es poco probable que se llegue al Congreso a luchar contra la corrupción viniendo de un partido esencialmente corrupto.
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Los expertos en elecciones saben muy bien que cuando alguien no tiene votos suele colgársele a otro que sí los tiene para llegar.

Las “fórmulas” o “llaves” a senado y cámara son un ejemplo de esa relación parasitaria entre un huésped que tiene votos y credibilidad (real o ficticia) y un parásito que no tiene ni lo uno ni lo otro.

Usualmente ambos candidatos creen ser parásitos y no huéspedes, es decir; se engañan recíprocamente. Luego del escrutinio llegan la verdad y la rencilla.

Los parásitos son perjudiciales para la salud, pero en política esto sí que es cierto, peor aún cuando el parásito no solo no tiene votos sino que además los quita.

Pero los parásitos pueden ser más perjudiciales cuando su inclusión hace incurrir al huésped en una contradicción ética, ideológica o argumentativa. Ejemplo: integrar una lista que dice luchará contra la corrupción con un candidato proveniente de un partido reconocido por practicarla sistemáticamente.

Ese fenómeno conocido como “el abrazo del oso” hace que muchas veces los electores prefieran dejar de votar por el huésped antes que ayudar a elegir al parásito.

Las listas cerradas tienen esa desventaja, permiten que gente sin votos, sin liderazgo y sin competencias lleguen al congreso valiéndose únicamente de la popularidad del jefe del partido o movimiento político. Como el bachiller Macías –el de la jugadita-. Por citar un ejemplo.

No se puede servir a dos señores -dice El antiguo Libro- por más que se reniegue de labios para afuera de una militancia política. Es poco probable que se llegue al congreso a luchar contra la corrupción viniendo de un partido esencialmente corrupto.

Cambiando de tema: Jorge Figueroa ex secretario de Desarrollo Social de Bucaramanga, uribista hasta los tuétanos y militante del Centro Democrático -con permiso de su jefe- será candidato a la Cámara por la Liga de Gobernantes Anticorrupción el movimiento liderado por Rodolfo Hernández su amigo personal.

¿Infiltraría el CD La Liga?... ¿No sería acaso esta una contradicción ética y argumentativa de Rodolfo y La Liga y un típico caso de parasitismo electoral, peor aún... ¿de amiguismo politiquero?

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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