miércoles 25 de agosto de 2021 - 12:00 AM

¡Tres negociazos!

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He sido un duro crítico de la gestión del alcalde de Bucaramanga don Juan Carlos Cárdenas, pero hay dos temas en los que debo reconocer ha acertado: uno es el manejo que le dio a la protesta social en la ciudad, situación en la que mostró mesura y responsabilidad evitando pérdidas de vidas humanas que son lo más importante; y el segundo es su decisión de insistir en que se extienda el plazo para seguir disponiendo los residuos en El Carrasco.

Como lo he advertido antes, alrededor del tema de las basuras de la ciudad se tejen grandes intereses económicos en los que están involucrados dirigentes gremiales y políticos de la ciudad que entrarían a facturar transporte y disposición de las mismas en caso de que el cierre se haga efectivo.

Lo que he entendido por boca de expertos que conocen el tema a profundidad es que al Carrasco todavía le cabe más basura, pero por alguna “extraña razón” algunos interesados en su cierre han acudido a estrados judiciales con argumentos como que “un chulo del Carrasco podría tumbar un avión”; o la salubridad del barrio El Porvenir, que valga decir fue construido mucho después, todo ello con el fin de que se ordene su cierre definitivo.

Es decir, alguien, o algunos mejor, están interesados en que El Carrasco se cierre. ¿Con que fin? ¿Para qué?

Si El Carrasco se cierra, surgen o cambian de manos tres negocios: la recolección, el transporte y la disposición final. ¡Tres negociazos!

Es decir: la clausura del Carrasco es esencial para montar un negocio particular en perjuicio de la EMAB y obviamente de los usuarios.

Algunos de los interesados en este negocio son Entorno Verde, la multinacional francesa Veolia, los socios de Chocoa y uno que otro político a la sombra que van pegados en la comisión. Hay de todo, tradicionales y “alternativos anticorrupción”.

Contrario a los argumentos esbozados ante el juez que ordenó el cierre, existe un estudio realizado por la UIS hace algunos años que técnicamente consideró a El Carrasco el mejor sitio para la disposición final dándole una vida útil de 30 años más.

Por otra parte, esos políticos de los que les hablo, han movido palitos en la procuraduría y en la Cámara de Representantes (Control Político) para que la primera haga algo que pienso no puede hacer: constreñir administrativamente al alcalde de Bucaramanga a disponer los residuos en otra parte (nadie está obligado a lo imposible y menos en perjuicio de los usuarios) y a los alcaldes receptores a recibir la basura obligados. Un típico abuso de las funciones.

¿No les parece raro?... ¿Procuraduría y Cámara de Representantes? Que sirven para lo mismo que las “ías”... ¿inusualmente interesadas en el tema? Política y negocios.

Por ahora pienso que hay que apoyar la decisión de Cárdenas, respaldar a nuestra EMAB que hace bien su trabajo y develar los mezquinos intereses que hay detrás de este tema tan sensible.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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