miércoles 07 de abril de 2021 - 12:00 AM

Un día en el Concejo de Bucaramanga

El gobierno, mal representado por el secretario del interior Cavanzo... negó que existiera un problema de seguridad
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Siempre había sentido curiosidad por saber ¿Cómo es el día de trabajo de un concejal de Bucaramanga? Y no solo eso, sino ¿qué tan efectivo es el control político –principal función- que se supone deben hacerle al gobierno municipal?, es decir; al alcalde.

El Lunes pasado, enterado de que el presidente del concejo Fabián Oviedo junto con otros concejales citaron un debate sobre el que considero el tema más importante y urgente que tiene la ciudad en este momento –el desbordamiento de la inseguridad en Bucaramanga. “seguridad el reto entre la acción y la percepción” –así lo titularon- le pedí a uno de sus más destacados miembros me invitara presenciar la sesión virtual, que les cuento –según un concejal que ya lleva diez años en ese cargo- fue la más larga en la que él ha participado desde que integra esa corporación y que se prolongó desde las 7 a.m. hasta casi las 10:30 p.m.

Aunque no puedo contarles mucho por razón de espacio pude sacar las siguientes conclusiones:

Tenemos concejo. Lo que faltan son decisión y voluntad política. Les traduzco: menos mermelada, que la hay. Y mucha. Comparados con los concejales de antaño, los de las parcelas, este concejo, es otro “kínder”, pero adoptado. “Negado” que suena mejor. Hijos naturales, que llamaban antes. Usted sabe que son suyos, los alimenta, pero los niega.

Con este esquema los debates de control político sirven para lo mismo que las tetillas de los hombres. Para nada.

Tercero: El gobierno, mal representado por el secretario del interior Cavanzo, que no contestó ni debatió las propuestas, un monólogo 19-1, negó que existiera un problema de seguridad y solo luego de que el concejo casi en pleno le mostró los dientes con una moción de observación que sirve para lo mismo que los debates, aceptó que se las enviaran por escrito. Burócrata inepto. Únicamente superado por Julián Silva.

El “Chumy” Castañeda –el de la tarjeta roja- sospechosamente silencioso; según sus compañeros.

Lo mejor: los comandantes de MEBUC y V Brigada: el policía aceptó la realidad e intentó tímidamente comprometerse; el Militar: fue breve y contundente; a discreción.

Conclusión General: A Cárdenas no le preocupa la seguridad de la ciudad.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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