miércoles 19 de febrero de 2020 - 12:00 AM

Un ejemplo perfecto

las problemáticas urbanas que aquejan a Bucaramanga saltan a la vista, son tan evidentes que ni siquiera un ciego podría desapercibirlas.
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A propósito de la columna titulada “Alcalde: no se haga el pingo”, en donde puse de presente la necesidad de ejercer autoridad para poner en orden la ciudad que hoy por hoy dista de ser la “Ciudad Bonita” de Colombia debido al caos, el desorden y la inseguridad reinantes, muchos me preguntaron ¿cuáles eran esos problemas que podían ser resueltos con algunas medidas policivas y cómo se podían solucionar?

Omití, como he resuelto hacerlo, salir al debate público en las redes sociales e incluso llegué a pensar que no sería necesario, pues las problemáticas urbanas que aquejan a Bucaramanga saltan a la vista, son tan evidentes que ni siquiera un ciego podría desapercibirlas.

Pero cuando esta semana vi en el canal TRO la noticia sobre un “limpiavidrios” venezolano que en un semáforo agredió con arma blanca a un conductor porque no le permitió limpiar su panorámico me di cuenta que es ineludible referirme a dichos temas.

La situación de violencia que vivió este ciudadano bumangués es solo un perfecto ejemplo entre los muchos que hay de lo que vengo diciendo. Este caso pudo haberse evitado si un Alcalde con autoridad desde su primer día de gobierno, con auténtica decisión y voluntad política de mejorar la seguridad hubiese ordenado a la policía despejar las intersecciones semaforizadas de este tipo de rebuscadores. De haberlo hecho no solo habríamos prevenido un caso más de violencia, sino también habríamos mejorado la movilidad, pues casi siempre los conductores que usan este servicio callejero obstaculizan el tráfico, bien esperando que el “limpiavidrios” termine su trabajo ora buscando el denario para dárselo como propina. Todo eso sin considerar que la mayoría de las veces el vidrio queda aún más sucio de lo que estaba y que bajarlo para dar la moneda representa un riesgo de seguridad para los conductores en especial para aquellas señoras que conducen solas.

Pero como dijo un amigo: “eso no es nada” traten de dar un paseo por el “Paseo del comercio”... ¡les aseguro que si no se mueren, quedan locos!

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