miércoles 18 de diciembre de 2019 - 12:00 AM

Una dictadura con elecciones

Al omnipotente Carrasquilla no le ha provocado asistir al “máximo recinto de la democracia” (permítanme reírme)... a pesar de tres citaciones.
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En mis primeros años de derecho y ciencia política en la UIS aprendí de mi viejo y venerable maestro Armando Gómez Ortiz (q.e.p.d.) la teoría de los “frenos y contra frenos” de Montesquieu, según la cual los tres poderes del estado, el ejecutivo, el legislativo y el judicial se controlan entre sí para evitar el abuso de poder.

También me enseñó que el ejecutivo, es decir, el presidente, es el “primer mandatario” de los ciudadanos, lo cual implica que debe hacer lo que el pueblo le ordene, por ser este su mandante.

Sobre el congreso de la república nos dijo que estaba conformado por “los representantes del pueblo”, es decir, por los voceros de la sociedad civil ante el ejecutivo.

También nos dijo que una auténtica democracia se caracteriza fundamentalmente por tener elecciones libres, prensa libre y derecho a la protesta. Algunos contractualistas como Locke incluso hablan del derecho a la “rebelión” como un derecho político.

Confrontada la teoría con la realidad colombiana me encontré con que nada de esto tan estéticamente escrito en el papel, en los libros de filosofía política y en nuestra constitución, se cumple en Colombia.

Lo recordé a propósito de las citaciones a debates de control político que le ha hecho el senado al ministro Carrasquilla y al director general de la policía nacional. Al primero para que argumente la reforma tributaria y al segundo para que explique y responda por los abusos del ESMAD.

Al omnipotente Carrasquilla no le ha provocado asistir al “máximo recinto de la democracia” (permítanme reírme)... a pesar de tres citaciones. El policía asistió, pero fue tan displicente su actitud con el senado, que el senador Cepeda debió llamar su atención para que dejara de hacer vida social, respetara el recinto del congreso y le pusiera atención al debate.

Gracias a mi viejo profesor puedo saber hoy, que esto que tenemos aquí no es una democracia, es una dictadura con elecciones que transita peligrosa y temerariamente el mismo camino de nuestra vecina Venezuela. Luego les digo por qué.

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