No por estar lejos de la meta hay que dejar de trabajar para alcanzarla.
Publicado por: Jaime Calderón Herrera
En materia de cerrar el abismo que existe entre nosotros y los países industrializados, ya hemos dado los algunos pasos, lo que sucede es que en ocasiones equivocamos la dirección. El estudio mencionado por el economista Kalmanovitz que mide el índice de debilidad estatal, califica a Colombia entre los peores por cuenta de los bajos puntajes en economía, política y seguridad, no obstante el alto puntaje otorgado al ítem de bienestar, por las calificaciones dadas a las coberturas en educación, salud, vivienda y servicios domiciliarios. Todos somos conscientes de la difícil realidad en estos aspectos, pero pudiéramos aventurarnos a decir que al menos en ellos hemos tomado una dirección hacia la meta. También pudiéramos atrevernos a pensar que en materia de economía, política y seguridad, nos hemos desviado. En lo que pareciera que hemos avanzado, como es la educación y por ser ésta de un valor estratégico y la madre de las soluciones, vale la pena aproximar algunas ideas. La cobertura universal no es suficiente. Se requiere de acceso ilimitado a la información veraz, desprovista de manipulación, más allá de la publicada en castellano y con capacitación para el análisis crítico. De ello estamos muy lejos, por cuenta del costo de las herramientas comunicacionales e informáticas, de la cultura educativa hacia el menor esfuerzo, de la deficiente enseñanza para aprender a leer y escribir adecuadamente, de la casi ausente capacidad de abstracción matemática, y además, falta multilingüismo. ¡Y la información es apenas un insumo para el conocimiento! Si hay brecha informacional, la cognitiva es aún mayor y más grave. El conocimiento hay que crearlo, comprarlo, desarrollarlo y aplicarlo a resolver las dificultades propias. Requerimos de conocimiento técnico, tecnológico, profesional y científico. Tenemos un buen número de profesionales (muchos desocupados), pocos técnicos y menos científicos. Es hora de que los institutos formen más y mejores técnicos y tecnólogos, y las universidades concentren sus esfuerzos en la creación de conocimiento, en la formación de formadores y de investigadores, y en lograr la apropiación de conocimiento útil a nuestra realidad.









