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Jaime Calderón Herrera
Jueves 04 de abril de 2024 - 05:31 AM

La esperanza viene con el cambio

Opinión de Jaime Calderón.

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Vivimos tiempos en los cuales la humanidad está picha. Los colombianos, al igual que otros pueblos del mundo, estamos insensibilizados por nuestras propias realidades podridas. Nuestras mentes deben procesar el genocidio en Gaza, la masacre inexcusable en Moscú, las masacres propias, los asesinatos selectivos de líderes y guerrilleros que se acogieron a un proceso de paz, y una delincuencia que asesina sin contemplación. Toda esta locura es una consecuencia de una humanidad inmersa en la codicia, el consumismo y la venganza. El amor, la cooperación y la solidaridad están acorralados bajo las piedras. Sin equidad ni justicia, y con una institucionalidad débil, capturada por las mafias y los clanes de la corrupción, sufrimos todos los días, desde un amanecer cualquiera hasta el alba siguiente. Por si fuera poco, somos bombardeados con mensajes iterativos que trasmiten el pesimismo, detrás del cual se esconde la defensa de los privilegios de unos pocos. Manipular siempre ha sido fácil, pero hoy es aún más. Derrotada la racionalidad solo nos queda sembrar la esperanza.

¡No se puede vivir sin ella! Siempre habrá motivos para la tristeza, el disgusto, el despecho, la desesperación, la angustia, la ansiedad. Siempre el mal estará presente, pero como bien lo señaló Heráclito: “el rayo lo dirige todo”, es decir, en una noche oscura podemos observar la paradoja de ver como todo se ilumina con su resplandor…” Otras metáforas tales como que en la noche más negra está próximo el amanecer y que siempre hay luz al final del túnel, son retórica de la esperanza y del cambio. De esa manera enfrentamos la vida. Pero más allá de las amenazas de las catástrofes naturales, la humanidad se ha encargado de crear las propias y es así como insistimos equivocadamente y de una manera enfermiza… en el pesimismo, que afecta a generaciones presentes y futuras.

Los medios de comunicación masiva son los virus encargados de inocular en la mente colectiva los elementos que deprimen nuestras defensas sicológicas. Sabemos que “el bien” es un concepto indefinible, pero es la meta y el camino es la esperanza que trae intrínsecamente el cambio.

Por: Jaime Calderón Herrera

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