martes 28 de enero de 2020 - 12:00 AM

Acierte por favor

no es permisible volver a los tiempos en los cuales un ministro no duraba más de nueve meses en el cargo o cuyos nombramientos obedecieron a conveniencias políticas
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Desearía que, al salir publicada esta columna, ya el presidente Duque hubiera atinado en el nombramiento del Ministro de Salud y la protección social, pues sabiendo de la complejidad de este sector, lo que menos le conviene es prolongar una interinidad que solo sirve para aumentar la incertidumbre en la solución de temas sensibles.

Estoy seguro de que ningún otro sector cuenta con un talento humano tan calificado y con tantos líderes. Especialistas, maestros, doctores, post doctores, expertos en administración, salud pública, en políticas públicas, aseguramiento, economía, científicos. Es decir, lo único imperdonable sería que primara en el criterio de escogencia la participación política.

Claro que se siente el vacío de Alejandro Gaviria al frente de tan importante cartera, y es de lamentar el retiro de Juan Pablo Uribe por decisión personal, pero con esos dos antecedentes de primera calidad, no es permisible volver a los tiempos en los cuales un ministro no duraba más de nueve meses en el cargo o cuyos nombramientos obedecieron a conveniencias políticas y que recayeron en personas con liderazgos ausentes o precarios y escaso conocimiento del sector.

Pensando con el deseo, pero en favor del país, creo que la ratificación del actual ministro encargado, el Dr. Ivan Darío González, cercano al pensamiento del gobierno, pudiera dar una señal positiva al sector, pero también hay otros nombres como Carlos Francisco Fernández, médico fisiatra, profesor y periodista, gran conocedor de la problemática en salud y protagonista de la pasada ley estatutaria, el exministro de Salud y de Educación Jaime Arias y muchos otros de similares condiciones personales y de sabiduría, que no menciono por razones de espacio y consideración con los lectores.

Un sistema que amenaza inviabilidad económica, tragedias como la muerte de dos niños por tramadol, insatisfacción de la población, amenaza de pandemias, costos elevados y fraudes en medicamentos son entre otras muchas, razones para acertar obligadamente en el nombramiento.

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