martes 31 de marzo de 2020 - 12:00 AM

Aislamiento social obligatorio y razonable

No obstante, el ¡Quédate en casa! no es sostenible, y probablemente debiera ser gradual, selectivo e intermitente.
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Ahora y siempre se impone el autocuidado: cuidar el cuerpo mediante buena alimentación y actividad física, el intelecto mediante el aprendizaje, la mente mediante el pensamiento positivo y la conexión con lo trascendente. Recomendaciones para el que tenga dos o cien años. Si es adulto mayor, el encierro aumenta el riesgo de depresión que desencadena otras enfermedades que discapacitan y matan. Quédate en casa es un mandato acertado, mejor si obedece a realidades demográficas y epidemiológicas.

Al menos siete de cada diez colombianos nos contagiaremos con el virus. Lo que se pretende es “aplanar” la curva, es decir, que los millones que se enferman, lo hagan en tiempos diferentes, ojalá distantes, de manera tal que le den campo de respuesta al sistema de salud. También a cementerios, pues un 0,3% de mortalidad global ya es mucho si se produce en un mes, pues también habrá que dar sepultura a los muertos por otras causas.

Estamos en manos de nuestro sistema inmunológico, manejado por 8 mil genes y que declina con la ausencia de autocuidado y con la edad. Alguien fumador, obeso, sedentario, de 50 años tendrá una edad inmunológica de 70, al contrario, una persona de 70, delgada, que camine 10 mil pasos y bien alimentada, podría tener una edad inmunológica de 50. Resulta equivocado aislar a los mayores de 70 a 73 días de confinamiento, mientras a los demás, solo a 19. Hay razones para cerrar los centros educativos, porque en la edad de los estudiantes, el Covid es asintomático y ellos, altamente infectivos. También aislar a los fumadores, vapeadores, con enfermedades del corazón o respiratorias, diabéticos, obesos, fumadores o con enfermedades debilitantes de cualquier edad, porque son de alto riesgo de ir a UCI y morir. Los adultos mayores sanos son menos, tienen menor riesgo de gravedad y son menos infectivos.

No obstante, el ¡Quédate en casa! no es sostenible, y probablemente debiera ser gradual, selectivo e intermitente. Nuestra sociedad es muy vulnerable y hay alto riesgo de que esta medida aumente la riqueza del 0,1% y deteriore la vida del 99,9% con consecuencias previsibles.

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