martes 06 de agosto de 2019 - 12:00 AM

¿Democracia sin control social?

No es poca cosa que los gobernantes y sus familias hagan pública sus declaraciones de renta. Todavía estamos esperando la del expresidente Uribe y la de sus hijos

Actuar con transparencia es la condición para crear confianza y credibilidad. Es responsabilidad de todos rendir cuentas de tal manera que pueda ponerse en marcha el Control Social. La ciudadanía no puede ejercerlo, si la información a la que tiene acceso es incompleta, sesgada, manipulada o engañosa. Tanto el sector público como el privado están en la obligación de rendir cuentas. La declaración de renta, como la conocemos en Colombia, es una rendición de cuentas al Estado por parte de los particulares. Algunos evaden esa obligación y otros buscan simplemente triquiñuelas para beneficiarse de una menor tributación. Muchos de ellos son actos de corrupción individual, que pretenden justificar, con el argumento de que los impuestos van a llenar las arcas de la corrupción estatal. Es decir, hay dos maneras de robar al estado: la primera, evadiendo impuestos, la segunda, cuando los administradores del erario, léase los gobernantes se lo apropian indebidamente. Por eso, no es poca cosa que los gobernantes y sus familias hagan pública sus declaraciones de renta. Todavía estamos esperando conocer la del expresidente Uribe y la de sus hijos.

La administración del Estado, es decir el gobierno, está obligado a la vigilancia por parte de los ciudadanos, pues si bien la soberanía reside en ellos, éstos le delegan con su voto unas obligaciones, que incluyen la toma de decisiones en materia política, social y económica, que necesariamente repercuten en el presente y futuro de los mismos. Se gobierna para resolver las dificultades de una nación y conducirla hacia el bienestar, la riqueza colectiva y la paz. El gobierno que no vaya en esa dirección merece el repudio ciudadano. Pero hoy la rendición de cuentas está siendo suplantada por la propaganda y la manipulación de la información, acudiendo al viejo proverbio: si no puedes convencer, confunde. Una manera es culpar a otros de la propia incapacidad. Debemos exigir a los gobernantes información veraz y rendición de cuentas cierta, mientras hacemos todos lo propio con el Estado.

El voto como control social ha sido desvirtuado y no sé qué nos queda.

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