martes 01 de noviembre de 2022 - 12:00 AM

El gran peligro de la inflación

Ejerciendo como rector, Alejandro Gaviria empezó a darle giros a la idea de escribir un libro donde relata algunos aspectos de los últimos años de vida del escritor Stefan Zweig, agobiado por el exilio, el desarraigo de su tierra y de sus libros, y contarnos el encuentro, que el pensador austriaco, convirtió en amistad con Germán Arciniegas, gran intelectual y escritor colombiano, en un momento de la historia cuando en la especie humana proliferó la sin razón , el odio y el fanatismo que condujo al exterminio de millones de seres humanos y al sacrificio de la libertad, la democracia y la “unidad espiritual de la especie humana”, valores que defendieron entre otros Zweig y Arciniegas, y en nuestra Colombia actual, el autor de “No espero hacer ese viaje”.

El libro me recuerda a Estanislao Zuleta: “lo más difícil, lo más importante, lo más necesario, lo que de todos modos hay que intentar, es conservar la voluntad de luchar por una sociedad diferente sin caer en la interpretación paranoide de la lucha”.

Nos alerta el ministro, que hay una afinidad inquietante entre lo escrito por Zweig en su ensayo sobre Montaigne, y los tiempos de hoy, caracterizados por el desprecio al liberalismo y la incitación permanente al odio. En tiempos del filósofo francés, la imprenta fue usada de manera eficaz por los sembradores de muerte, pero fue la radio dirigida con perversión, el arma que inflamó los espíritus durante la existencia del austriaco y de Arciniegas; y nos advierte Gaviria, que al parecer hoy son las redes sociales las encargadas de la macabra tarea, precedida tanto ayer como hoy por un cambio cultural acelerado.

Refiere el ex candidato presidencial, que Zweig en “El mundo de ayer” escribió que “nada exasperó tanto al pueblo alemán, nada lo tornó tan maniático del odio, tan maduro para Hitler, como la inflación”. Asusta leer que un pueblo esté dispuesto a sacrificar la libertad y el derecho por algo de orden.

Zweig, ya decidido al suicidio, declinó aceptar la invitación de Arciniegas para venir a Bogotá y dijo horas antes: no espero hacer ese viaje. Gaviria, de manera subliminal, nos advierte el riesgo suicida de hacer un viaje al pasado.

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