martes 20 de julio de 2021 - 12:00 AM

“Errare humanum est, sed perseverare diabolicum”

El énfasis, debiéramos ponerlo en que persistir en el error, es malvado. Un error se hace más peligroso cuando a fuerza de repetirlo, se convierte en ley.
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De esta frase atribuida a San Agustín y que significa: “errar es humano, pero perseverar (en el error) es diabólico”, omitimos con frecuencia la segunda parte, con el propósito de disculpar una equivocación. El énfasis, debiéramos ponerlo en que persistir en el error, es malvado. Un error se hace más peligroso cuando a fuerza de repetirlo, se convierte en ley. Muchos investigadores han abordado el tema, buscando que las personas y las organizaciones evitemos cometer equivocaciones.

En áreas tales como la aviación, la justicia, la medicina, la ingeniería y otras, los errores pueden tener consecuencias fatales, y en todo caso, una equivocación significará costos y desperdicios. Es sabido que ni la competencia en una materia, ni la experticia en ella, blindan a los individuos de tomar malas decisiones, por lo cual, la atención habría que ponerla en el proceso que usamos para hacer una elección, es decir, en la valoración que hacemos de los hechos y las circunstancias, antes de decidir. Muchos aconsejan hacerlo basado en la mejor evidencia disponible, lo cual es condición aconsejable, pero no suficiente, dado que el conocimiento siempre es interino y con dosis variable de incertidumbre. Damos por descontado que nuestras mentes tienen una inclinación a favor o en contra sobre una idea preconcebida, o sobre algo o alguien, lo cual es conocido como sesgo o prejuicio y que obedece a muchos factores. Hay variedad de sesgos de los cuales destaco cuatro tipos: de información, de selección, de confirmación y de confusión. Advierto que el sesgo no es ni bueno, ni malo.

Con frecuencia observo entre nosotros, el de confirmación, cuando solo acepto las ideas que son compatibles con las propias. Kahneman, Sibony y Sunstein recién publican los resultados de sus investigaciones acerca de los defectos en el proceso humano para hacer un juicio de valoración y decidir en consecuencia, encontrando adicionalmente a los sesgos, la “variabilidad indeseable” sobre circunstancias iguales, aportando ideas originales y ofreciendo cómo medir y mejorar la calidad de nuestro juicio. Su libro: “Noise”, es lectura obligada para médicos y jueces y muy conveniente para todos.

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