martes 30 de mayo de 2023 - 12:00 AM

Jaime Calderón Herrera

Gran deuda social

Nada más absurdo e inaceptable el que una madre sea asesinada el día que pretende celebrar su condición. Qué sucede en el alma de los colombianos, cuyos machos no logran controlar su reacción violenta ante distintas situaciones, entre ellas, la que enfrentan cuando sus débiles mentes sienten haber perdido la posesión sobre su mujer amada. Intolerable que en 2022 seiscientas catorce mujeres hayan sido víctimas de feminicidio y en lo corrido de este año lo hayan sido cincuenta y tres. Inexplicable la indolencia y la incapacidad de la sociedad, de la justicia, de las autoridades. Falta comprender el fenómeno de manera integral para actuar con eficacia. Es un asunto de salud mental que viene agravándose. Se endurecen las leyes que castigan tan horrendo delito y más mujeres son asesinadas. La pulsión por la destrucción de la amada supera el temor al castigo e incluso conlleva al suicidio del asesino.

La violencia intrafamiliar con su expresión de violencia de género, en los casos más graves resulta en la eliminación física de una mujer, con ribetes de crueldad extrema. ¿Cómo esperar la disminución de la violencia en la sociedad, si ésta se incuba en el ambiente familiar?

No hay clase social que escape a este flagelo, lo cual hace pensar en que existe un patrón cultural que lo alimenta: el machismo. Para combatirlo hay que hacer intolerable la discriminación a la mujer que se manifiesta en las brechas salariales, en las menores oportunidades laborales para empleos de calidad y dirección, y en irrespeto generalizado a su condición de género. No es aceptable ni el comentario burlesco hacia la condición femenina, ni el piropo sexista, ni cualquier manifestación de irrespeto. La misoginia está tan arraigada, que en ella caen incluso algunas mujeres, que han logrado sobresalir venciendo los obstáculos que enfrentaron por cuenta de la desigualdad de género, lo que hace evidente el fuerte sustrato cultural que subyace al problema.

Justicia, respeto e igualdad de género son enormes pendientes de los colombianos y para saldarlos se requiere de acciones efectivas acompañadas de políticas públicas que transformen nuestra sociedad.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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