martes 11 de febrero de 2020 - 12:00 AM

Gran error colectivo

A menor democracia real, la riqueza creada se concentra cada vez en menos sectores y en menos personas, y los impuestos se distribuyen en más ciudadanos
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Ha sido creer que somos una nación rica, por habitar un territorio con grandes reservas naturales. La riqueza, según Stiglitz, descansa en la creación: en la creatividad y en la productividad de su gente y en las interacciones entre sus miembros... en los avances científicos, que nos enseñan a desentrañar las verdades ocultas de la naturaleza y a emplearlas en los avances tecnológicos. Para crear riqueza se necesita de instituciones fuertes con garantías procesales y un sistema de pesos y contrapesos. En la medida que sigamos prohijando una democracia meramente electoral y viciada por la compra de votos, y a un régimen donde el ejecutivo incide en el aparato judicial y en el congreso, es decir en ausencia efectiva de contrapesos, estaremos alimentando conflictos, pobreza y mayor desigualdad. Cuando se quiere hacer algo bueno para la gente, hay que hacerlo con la gente. De otro modo es el engaño convertido en realidad electoral mediante dos viejas estrategias: miedo y polarización.

Ahora bien, una cosa es crear riqueza y otra muy distinta es apropiarse de la misma. Puede que la economía crezca al modesto 3.6%, pero ¿quién se apropia de ella? A menor democracia real, la riqueza creada se concentra cada vez en menos sectores y en menos personas, y los impuestos se distribuyen en más ciudadanos, afectando seriamente a las clases medias de la población. La pasada reforma tributaria no hizo nada para evitar la elusión ni la evasión, pero sí disminuyó la carga a empresas nacionales y multinacionales, sin simplificar la tributación ni tapar los huecos fiscales. El resultado será un mayor déficit que, para mitigarlo, deberá entregar nuestros recursos naturales, y claro, mayor carga a las rentas de pequeños propietarios, pero no a las rentas parásitas del sector financiero, que genera cero riquezas y cada vez menor empleo. Si seguimos sosteniendo este régimen desigualitario, no podemos esperar un mejor país.

PD: En pasada columna clamaba por acierto en el ministerio de la salud. Reconozco que el doctor Fernando Ruiz es garantía plena para el sector, falta ver que respaldo encuentra en Minhacienda.

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