martes 08 de diciembre de 2009 - 10:00 AM

¡Por Dios!

'Me comprometo a matar a Jerónimo Uribe'  tituló en facebok  un universitario con liderazgo en la defensa de los animales. Gracias al FBI, fue acusado de instigación al delito con fines terroristas, entre otros cargos.

Quienes hemos sido víctimas de amenazas  e injurias  en foros virtuales y en la Web, sabemos del fastidio que ello causa, y aun conociendo los autores, nos abstenemos de cualquier denuncia, pues está probado que en Colombia, hasta ahora, nadie consideró de importancia que la justicia se abstuviera de formular cargos a Nader cuando desde su computador  se amenazó al periodista Coronel y a su familia. Tampoco la justicia se ha preocupado por las redes que proponen  matar a políticos de la oposición. No pareciera que este estudioso muchacho, deseara daño alguno al vástago presidencial, pero el título escogido por él, es inaceptable, como son los miles de ellos que pueblan la red.

En nuestro idioma hay más de  diez y siete acepciones de matar. Por eso,  matamos una carta en un juego de póker, rematamos una obra, matamos el tiempo o  nos matamos trabajando.

Si el FBI investigara a Vicente Fernández, se vería en problemas por instigar a un genocidio de género. ¡Mátalas! (canta el mexicano). Con una sobredosis de ternura, claro, pero el arma no cuenta, sino la instigación.

Igual suerte correría el poeta inglés Edwin Brook quien publicara el poema: 'Cinco maneras de matar a un hombre', aunque lo rematara así: 'Estos son, como dije antes, métodos engorrosos para matar a un hombre. Más sencillo, directo y limpio, es asegurarse de que viva en algún lugar del siglo veinte, y ahí dejarlo.

Hay muchas maneras de matar dijo Brecht. Pueden meterte un cuchillo en el vientre/ quitarte el pan / no curarte una enfermedad/ meterte en mala vivienda/ empujarte hasta el suicidio/ torturarte hasta la muerte por medio del trabajo/ llevarte a la guerra/…pocas de estas cosas están prohibidas por nuestro Estado, concluyó el poeta.

Estaba pensando en estas cosas cuando oí que el escritor Álvarez  le preguntó a su contertulio: usted cree en Uribe?  Y ante la respuesta negativa del preguntado, sentenció: ¡Usted es un ateo!  Fue entonces cuando comprendí que con los hijos de un dios, todo es a otro precio.

Publicado por
Lea también
Publicidad
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad