martes 10 de noviembre de 2020 - 12:00 AM

La importancia de llamarse Trump

El rasgo fundamental de un estúpido es el de solo contar con el punto de vista propio. Es algo contagioso, por eso llega de manera fácil carcomiendo las mentes con mentiras y odios.
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Oscar Wilde, aprovechando que en el idioma inglés hay palabras con similar fonética, pero con significados diferentes, tales como “earnest”, entendible como “serio”, pero que se pronuncia de la misma manera que el nombre “Ernest” de origen germano y que significa “perseverante”, escribió una de sus más exitosas y divertidas obras conocida en castellano como “La importancia de llamarse Ernesto”. Vino a mi memoria al reflexionar si nuestros nombres tienen algo que ver con nuestra forma de actuar, pues si bien no conozco algo que respalde esa creencia, tiendo a pensar, por ejemplo, que todos los Daniel y todos los Jaime son traviesos.

El nombre Trump es sinónimo de rivalizar, de batir, también de arruinar, de fallar y en el contexto de un juego de cartas, puede interpretarse como la carta ganadora o el as bajo la manga.

La reputación del saliente presidente Trump ha sido la de un negociante no confiable, un avasallador, un machista que elude impuestos, con una vida pública apegada al todo vale, narcisista y mentiroso. Sus negocios inmobiliarios han sido una ruleta rusa, signadas por éxitos y quiebras, al igual que sus negocios del azar, como sus casinos y clubes nocturnos. Nadie discute que se comunica de manera eficaz, aunque los contenidos han sido muy cuestionados. A mi juicio, muchas de sus acciones son verdaderas y peligrosas estupideces. Aclaro que la estupidez no tiene nada que ver con la inteligencia. Todos hemos cometido estupideces, solo que ni tantas, ni tan dañinas, ni que afecten a tantos. Creer en la narrativa hoy devaluada del castrochavismo es un ejemplo. El rasgo fundamental de un estúpido es el de solo contar con el punto de vista propio. Es algo contagioso, por eso llega de manera fácil carcomiendo las mentes con mentiras, odios y sectarismos. Una estupidez más de Trump será la de no reconocer su derrota, nunca lo ha hecho, aunque ha fracasado con anterioridad. La no reelección tranquilizó al mundo.

Muchos colombianos tienen nombres tales como John Kennedy, Usnavy, Bryan, probablemente habrá Joes, Kamalas y Melanias, espero que solo haya un Trump.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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