martes 21 de mayo de 2019 - 12:00 AM

Más no siempre es mejor

Un desperdicio en servicios resulta en afectación de los recursos disponibles, lo cual repercute en negación o aplazamiento de diagnósticos y tratamientos

Esta afirmación válida en casi todas las actividades humanas es absoluta cuando se trata de prestar servicios de salud, pues el sobreuso de tecnología y procedimientos diagnósticos y terapéuticos no solo es desperdicio económico, sino que pone en riesgo de daño a los enfermos. Según Berwick el desperdicio en la prestación de servicios en Estados Unidos se estima en un 30% del gasto total en salud, el cual alcanza al 17% del PIB de esa nación.

No conozco estimativos confiables en nuestro país. Todos los ciudadanos, sean pacientes o médicos, estamos inundados de información engañosa acerca de medicamentos, equipos y de un mundo de innovaciones, que no obstante tener aprobación de las agencias regulatorias, su consumo y aplicación en mundo real, excede por mucho las indicaciones para las que fueron aprobadas, cuando no ha sido que su implementación en el universo de pacientes, muestra una evidencia que contradice los beneficios publicados y señala riesgos no informados en la literatura científica que da cuenta de los resultados de los estudios clínicos controlados, soporte de los médicos en su toma de decisiones.

Si bien lo primordial es evitar el daño a los enfermos, es de importancia valorar adecuadamente los beneficios de una prestación de servicios y considerar los impactos económicos, pues un desperdicio en servicios resulta en afectación de los recursos disponibles, lo cual repercute, como pasa en Colombia, en negación o aplazamiento de diagnósticos y tratamientos, en retrasos impensables en el pago a los trabajadores del sector y en demoras en la cancelación de facturas a los proveedores quienes preventivamente aumentan los precios para cubrir las contingencias de pago. La American Board of Internal Medicine promovió que las asociaciones científicas elaboraran una lista de cinco pruebas y cinco procedimientos usados con frecuencia y que deban ser revalorados; para ello se consolidó una organización para “seleccionar sabiamente”, que debiera ser de obligatoria consulta para médicos y público general a través de la página choosingwisely.org, antes de embarcarse en una prescripción. PD: Nunca se deje llevar por las apariencias ni por información interesada.

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