martes 26 de enero de 2010 - 10:00 AM

No hay enfermedades sino enfermos

Este viejo pero acertado aforismo, sirve para comprender la complejidad de un acto médico que requiere de individualización, conocimiento, experiencia, intuición, reflexión y prudencia. Por estas consideraciones, es que la medicina y los médicos reclamamos autonomía en nuestra relación con los enfermos, aunque entendemos que ella debe tener los límites de la ética y el control necesarios para que una desviación de nuestra actividad no caiga en la impunidad. Autonomía médica con auto-regulación es lo que conviene a los enfermos. Cualquier cortapisa, es constreñimiento al acto médico.

Los avances científicos y tecnológicos han venido aportando océanos de información sobre las enfermedades y dando herramientas de tratamiento, útiles en muchos casos, e inútiles e incluso dañinas en otros. Por tal razón se ha revivido un viejo instrumento rebautizado hace dos décadas como Medicina basada en la Evidencia (MBE), que intenta categorizar el conocimiento científico  con herramientas matemáticas y estadísticas complejas,  que jerarquizan los estudios clínicos, pero que no necesariamente son extrapolables al 'mundo real' del ejercicio clínico. Además, muchas de las situaciones clínicas no son susceptibles de analizarlas a la luz de la MBE. En consecuencia la auto-regulación no puede tener como único elemento la elaboración o adaptación de Guías Clínicas sustentadas en la MBE, pues como su nombre lo indica, no son camisas de fuerza, sino simples recomendaciones para ser aplicadas al criterio del médico,   en el tratamiento a un enfermo individualizado.

Los recientes decretos de la Emergencia Social, adoptada por el gobierno para tratar un gravísimo problema de caja y de distribución de los recursos, que afectan principalmente al régimen Subsidiado, ignoran al Fosyga, la gran caja del Sistema, y por el contrario se orientan hacia captar más ingresos y recortar derechos, incluso colocando en alto riesgo de miseria a las familias que tengan un enfermo que requiera atención NO POS.

A los médicos se les coacciona con multas ante cualquier ejercicio de autonomía,   pero se les endulza el oído con una supuesta auto-regulación derivada de la creación de un concilio de pontífices bien pagos, nombrados por el gobierno para 'avalar la evidencia' y 'crear doctrina'.

Se le abona al gobierno el intento de solución a una avería estructural del sistema que amenaza con un colapso general del mismo, pero se equivoca al decretar la amputación de la cabeza para solucionar una enfermedad del estómago.

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