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Jaime Calderón Herrera
Miércoles 21 de febrero de 2024 - 12:00 PM

Nos falta oxitocina

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Adam Smith aseguró que el interés particular, mediante la cocreación, redunda en el bien común, en beneficios mutuos. Además, hay un consenso en que el bienestar común favorece al individual. La ciencia nos dice que nuestros cerebros están “programados y conectados” para dirigir el interés propio hacia resultados que beneficien a quienes hacen parte de nuestro entorno. La necesidad de cooperar y colaborar encuentra en la oxitocina el neurotransmisor que nos reduce la desconfianza en el otro. Esta molécula es producida en el tronco del encéfalo y desde los inicios de la evolución de los mamíferos se encuentra bien lejos de la consciencia. La oxitocina estimula miles de receptores en la corteza prefrontal, por lo cual se afirma que somos sociales por nuestra biología. Como somos emocionales, cualquier contenido social positivo producirá mayor o menor cantidad de oxitocina: un saludo, un abrazo, un beso, un logro colectivo, un triunfo deportivo.

Nuestra realidad parece no coincidir en demasiadas ocasiones con lo anterior, pues la balanza en Colombia se inclina hacia el bien individual y a cualquier costo, pues domina entre nosotros y por generaciones una cultura machista esculpida por un conflicto armado, por un quehacer mafioso, en un ambiente de estrés permanente con estímulos negativos y prolongados por la polarización política, suma que de manera inexorable hace que, hasta personas buenas, con días malos, actúen como sociópatas e inhiban su producción de oxitocina haciéndolos desconfiados, indolentes, egoístas, violentos, intolerantes, hasta delincuentes, evitando el avance social que trae el propósito común que surge de la colaboración, la cooperación, el entendimiento y la empatía. Hay que tener en cuenta que la oxitocina se inhibe con la testosterona y con el estrés.

Grupos de interés muy poderosos se resisten a abandonar privilegios excesivos. Medran en las Cortes, en los órganos de control, en los partidos políticos en los medios, en la academia, en el ejecutivo, en el Congreso, ejerciendo gran influencia en un sector grande de la opinión pública. Pareciera que la dieta colombiana fuera a base de nolasiban, un antagonista de la oxitocina.

NB: ¿Seguiremos sin Fiscal que inspire confianza y respeto?

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