martes 26 de enero de 2021 - 12:00 AM

¡Ojo con los 22!

Galton, quien proclamando la eugenesia, es decir la mejora de la raza humana mediante la selección artificial, sentó las bases de la “higiene racial” que alimentó al nazismo en Europa, y a la supremacía blanca aupada hoy por Trump
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Hace casi doscientos años, en 1822, nacieron dos personajes que desde entonces marcaron una ruta científica el uno, y una ideología perversa, el otro. Mendel formuló las leyes de la herencia genética que nos ha conducido hasta la edición de genes, y Galton, quien proclamando la eugenesia, es decir la mejora de la raza humana mediante la selección artificial, sentó las bases de la “higiene racial” que alimentó al nazismo en Europa, y a la supremacía blanca aupada hoy por Trump, y que ya tuvo su expresión en los centros de eugenesia a principios del siglo pasado en el país del norte, que pretendieron esterilizar al 10% de la población que consideraban, para decirlo en términos de moda, de “linajes defectuosos”.

Los científicos, estudiando el proceso evolutivo en el cual las bacterias han logrado neutralizar los virus que las infectan, al modo que lo hacen los virus RNA a nuestras células, han logrado una herramienta bioquímica llamada CRISPR que puede usarse para editar genes, es decir, insertar genes nuevos, desactivar o eliminar los presentes y hacer múltiples cambios genéticos. La pregunta es ¿qué pasa si no podemos detener la edición que está saliendo defectuosa o tiene efectos indeseables? Los virus, al desarrollar su mecanismo evolutivo anti-edición para neutralizar la defensa de las bacterias, señalaron el camino a la ciencia para crear un interruptor, en el caso de que la edición no vaya bien. Por infortunio, solo estamos en la piel del problema y la edición genética sigue presentando inmensos retos por su potencialidad de daño enorme a la salud humana y a la del planeta, no obstante que también nos muestra el cómo resolver muchas enfermedades y serios problemas en la agricultura.

Imaginemos hoy a los discípulos de Galton, Ploetz o Davenport, en un régimen tiránico o totalitario disfrazado, con el poder para imponer su tesis eugenésica usando el conocimiento actual de la edición genética. Es nuestro deber defender la democracia, la transparencia y el derecho a la información, para hacer prevalecer el derecho a la supervivencia de la humanidad, conservando nuestros genes de cooperación, empatía y compasión.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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