martes 11 de junio de 2019 - 12:00 AM

Prohibido prohibir

Es difícil y toma mucho tiempo convertir una sociedad enferma en una sana, para ello debe haber paz, equidad, educación, valores, crecimiento económico.

El derecho individual llega hasta donde no afecte a los demás; dicho de otro modo, no hagas a otro lo que no quieras que te hagan. El principio que prima es el de no hacer daño. Si cumpliéramos tan solo esta última norma, la convivencia sería absoluta y las ideologías tal vez sobrarían. Pero no, somos una especie con gran capacidad para el bien y para el mal. Leemos la realidad de manera diferente, y con frecuencia contradictoria. Entonces surgen las Constituciones como un acuerdo concertado necesario para mantenernos a raya. Vivimos bajo el paraguas de una Constitución, si algo nos disgusta de ella, debemos apelar a los procedimientos consagrados en la misma para reformarla, cualquier otro camino es subversión.

La Corte Constitucional es quien decide qué es o no es constitucional, hasta cuando de forma no subversiva se modifique. En otros ámbitos, los jueces dictaminan quién tiene o no determinada responsabilidad o culpa, y sentencia siguiendo el debido proceso, que es lo mismo que decir que brinda garantías para que el acusado controvierta las pruebas y tenga una defensa justa. ¿Por qué es tan difícil comprender y aceptar estos conceptos simples? Me atrevo a responder que obedece al ruido que imponen algunos políticos orientados a imponer una visión totalitaria, y que sabiendo que hoy como nunca antes, las mentes son fácilmente manipulables, apelan a las emociones y a las soluciones fáciles para imponer lo que han llamado “El Estado de Opinión”. Para ello hay que desacreditar a los jueces y vender supuestas soluciones que la historia y la evidencia tozudamente contradicen.

La pena de muerte no disuade a los asesinos, las matanzas en escuelas gringas son un ejemplo. Ni la extradición ni la fumigación con glifosato disminuyeron el narcotráfico. La experiencia colombiana lo ratifica. El aumento de las penas al feminicidio y al abuso en menores no bajó la incidencia de estos crímenes.

Es difícil y toma mucho tiempo convertir una sociedad enferma en una sana, para ello debe haber paz, equidad, educación, valores, crecimiento económico, fuerzas militares y policiales subordinadas al poder civil y orientadas a la protección del ciudadano y de la nación. ¡Construyamos sociedad!

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