martes 01 de agosto de 2023 - 12:00 AM

Jaime Calderón Herrera

Reciban mi abrazo de gratitud

Vanguardia, esta casa periodística, ha tenido la generosidad de prestarme un espacio en el papel y en el ciberespacio para escribir mis reflexiones, a veces políticas, en otras de divulgación científica, también meras opiniones sobre lo humano, su pasado, presente y posible futuro. Hoy, como consecuencia de mi candidatura a la alcaldía de nuestra ciudad de Bucaramanga, considero que la actividad política en la búsqueda de una elección popular me inhibe de continuar escribiendo esta columna.

Me debo a quienes apreciaron mis opiniones, tanto, como a Vanguardia por permitirme su divulgación con plena libertad. Para ellos mi gratitud perenne, que no es otra cosa que la memoria del corazón, como bien lo escribió Jean Massieu. Desde mi nueva tribuna seguiré insistiendo en la vulnerabilidad de la especie ante la agresión al orden natural que aumenta a niveles insospechados la incertidumbre connatural a la vida. La naturaleza no se cansa de mostrarnos con su economía circular y de cero desperdicios, el camino para la sostenibilidad de la humanidad en convivencia con todas las demás formas de vida. Queda claro que es nuestro comportamiento codicioso, destructor, individualista, el que debemos modificar con urgencia, si queremos un futuro que no dependa de un cambio de especie por medio de la modificación de nuestro ADN. Si esto último fuese el camino escogido, estaríamos ante la renuncia colectiva a nuestra esencia y entrando a la extinción masiva en aras de una nueva Arca de Noé, tripulada por unos pocos especímenes de la nueva especie, seleccionada entre quienes controlan la tecnología para adaptarse a las nuevas condiciones del planeta y aún para migrar al espacio. Algunos pensarán que es un planteamiento para el próximo siglo, pero la verdad es que ya estamos en déficit entre el consumo humano y lo que nos ofrece el planeta para nuestra supervivencia y que ya pasamos la línea prohibida del calentamiento del planeta.

Somos ciegos ante lo obvio y vulnerables ante las mentiras, las creencias y las ideologías. Insistiré mientras esté vivo en trabajar por ser un mejor ser humano y en lo posible, incidir en que los bumangueses nos comportemos de mejor manera. Un abrazo inmenso.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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