martes 23 de febrero de 2021 - 12:00 AM

Restaurar y conservar

La inercia en la producción de energía con fósiles y una civilización de acero y concreto, nos está llevando a un punto de no retorno.
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De manera lenta y gracias a la ciencia, la esperanza ha venido regresando a los habitantes del planeta abrumados por la pandemia. Sin embargo, no debemos olvidar la interacción real entre ésta, la destrucción de la biodiversidad y el cambio climático.

Si le creemos a la ciencia, que nos está ayudando a mitigar la epidemia actual, debemos creerles a los científicos que nos vienen advirtiendo desde hace muchos lustros, que nos enfrentamos en este siglo a “un futuro espantoso de extinción masiva, deterioro de la salud y trastornos climáticos...” Hoy producimos 51 mil millones de toneladas de gases invernadero. La inercia en la producción de energía con fósiles y una civilización de acero y concreto, nos está llevando a un punto de no retorno. Junto con los animales domésticos, la humanidad constituye más del 90% de todos los mamíferos, que ocupan y deterioran el 70% de suelo libre de hielo.

Ya no basta con programas de conservación, ahora toca enfocarnos, además, en la restauración. Corea del sur desde 1950 adoptó un programa de reforestación masiva y hoy los bosques cubren dos terceras partes de su territorio. En Colombia, si bien es cierto que se ha ralentizado la velocidad de deforestación, ésta sigue en aumento. Los países nórdicos y los países bajos ya tienen programas muy bien estructurados de restauración. No se trata de plantar árboles a la loca, sino de hacerlo de manera científica, de tal forma que no añada afectaciones a los ecosistemas. Cada lugar del planeta impone sus propias condiciones.

Agobiados por el uso del plástico y los combustibles fósiles nos vemos obligados a desarrollar una economía circular basada en materiales sostenibles, que para algunos será la madera. “Todo lo construido a partir de materiales fósiles, hoy puede hacerse a partir del árbol” dice el finlandés Asa Ek. Claro, no es a la manera como usamos la madera en la actualidad. Ya la ciencia ha desarrollado un proceso que la hace transparente como el vidrio, o dura como el acero, o flexible según sea la necesidad. Conservar, restaurar, innovar o morir, es la consigna.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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