martes 09 de febrero de 2021 - 12:00 AM

Revocatorias y vacunas

Como en el caso de la inequidad en las vacunas, detrás de las revocatorias solo está “un fracaso moral de la política”.
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Los países ricos acapararon las vacunas para Covid en un acto repudiable que le mereció al director de la Organización Mundial de la Salud (OMS) calificarlo como “fracaso moral de la humanidad”. Esta discriminación la sufriremos con un horizonte gris y en medio de una devastación económica, con pérdida de empleos y aumento de la miseria y de la pobreza multidimensional.

Alejandro Gaviria mencionaba recientemente, que las soluciones no surgen de una sola persona, sino de acciones colectivas. En nuestra sociedad ha crecido la desconfianza hacia sus instituciones, de por sí maltrechas por el poder corruptor del crimen en todas sus modalidades. Es sensato pensar en que parte de la solución, está en fortalecerlas. También ha crecido la falta de solidaridad, la compasión se ha extraviado y los territorios cuando no están en franca guerra, están secuestrados por clanes políticos, que lo que menos les importa es el progreso y el bienestar de sus ciudadanos. Cuando reflexiono acerca de las convocatorias para revocar a algunos alcaldes no logró vislumbrar otra motivación que no sea la mezquina intención de modificar unas elecciones perdidas, abonar el terreno para las próximas, despreciando la urgente necesidad de acciones colectivas alejadas de los propósitos electorales, por lo menos por ahora. Como en el caso de la inequidad en las vacunas, detrás de las revocatorias solo está “un fracaso moral de la política”.

La era digital nos impone retos que van más allá de la tecnología y que tienen que ver con los cimientos de nuestra sociedad y nuestra democracia en construcción. Veo con pánico que, salvo contadas excepciones, somos ciudadanos dotados con la consciencia y las ideas de los albores de la era industrial, lo que nos dificulta el entendimiento de los problemas contemporáneos. La estúpidamente llamada comunidad internacional nos ningunea, mientras nosotros somos tan bobos, que nos creemos los más “vivos”, pero caemos en la trampa de los miedos sobre hechos inexistentes o del pasado, promovidos por las mentes perversas, promotoras de todos los fracasos morales y que solo defienden los privilegios de menos de 1% de los colombianos.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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