martes 30 de julio de 2019 - 12:00 AM

Sí se puede

si ha intentado cambiar su estilo de vida por uno saludable, no se frustre ni se culpe por no haberlo logrado

Tenemos hábitos que enferman y que, si bien pueden ser modificados por una decisión consciente, ellos han sido esculpidos por la educación, la cultura y el ambiente que nos rodea, por tal motivo modificarlos nunca es tarea fácil.

Nuestro cerebro se ha formado para olfatear el peligro y las oportunidades, para resolver el aquí y el ahora, pero es muy lento para advertir escenarios futuros. Enfermarnos no es obligatorio. Nuestra herencia nos marca una tendencia o a veces un destino difícil de modificar, el entorno nos pone en contacto con tóxicos para nuestro organismo; pero todos coinciden en afirmar que son nuestros estilos de vida, nuestros hábitos, los que mayor influencia tienen en la pérdida de la salud.

Comer “mal”, el abuso en bebidas y comidas, el tabaco y los vapeadores, el sueño de mala calidad, la contaminación electromagnética, el sedentarismo son, entre otros muchos, los determinantes de la enfermedad. Cuando ya perdemos la salud lo que hace la industria y la prestación de los servicios mediante medicamentos, cirugías y otros tratamientos no resuelve más allá del 15%, pero gastamos en ello el 90% de los recursos.

De acuerdo con investigaciones de la Universidad de Cambridge, nuestro comportamiento obedece más a las influencias de los elementos que nos rodean, que, a nuestras propias creencias. De manera que, si ha intentado cambiar su estilo de vida por uno saludable, no se frustre ni se culpe por no haberlo logrado. La solución es tan difícil como esto: cambie su entorno empezando por la cocina y el televisor. Use platos más pequeños, equilibre los alimentos entre carbohidratos, proteínas y grasas incluyendo frutas y verduras, no se prohíba nada que le caiga bien, esconda o aleje de la vista las bebidas alcohólicas, salte de canal cuando haya propaganda de alimentos o bebidas, de medicamentos o productos milagrosos, mejor no vea ni oiga propaganda, deseche vapeadores, cigarrillos y tabacos. Vaya de compras con el estómago lleno y si el día tiene 1.440 minutos, ¿por qué no dedicarles 30 minutos a caminar rápido, preferiblemente en contacto con la naturaleza, o a practicar el ejercicio de su preferencia?

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