martes 20 de abril de 2010 - 10:00 AM

Sobre el debate presidencial

En las elecciones presidenciales norteamericanas,  los debates por televisión son definitivos para la toma de decisiones por parte del electorado. Entre nosotros son importantes, pero están lejos de tener el impacto que se observa en otras latitudes.

El sucedido el pasado domingo, mostró pocas cosas interesantes: los periodistas se vieron nerviosos y con mayor inseguridad que los candidatos; la hora y el día escogidos, parecieran a propósito,  para  que lo importante sean los análisis (interesados)  de los medios, a posteriori,  y no la impresión directa  de los televidentes; todos los candidatos demostraron estar preparados para sustentar su ambición presidencial, pero  las preguntas , en general, buscaron más un efecto mediático, que conocer el talante y el programa de cada  candidato. En mi opinión, se notó,  por la actitud durante el debate, que todos reconocieron que la competencia está entre Antanas Mockus y Juan Manuel Santos, y por lo tanto,  se dedicaron a tomar posiciones para la segunda vuelta, participando como complemento coreográfico de la puesta en escena. Petro  bien,  pero arrogante, Pardo  serio, profundo y marcando la diferencia con Santos, Noemí mejorando, pellizcando a Santos y coqueteando con Mockus, Vargas, propositivo y rígido,  Santos sin manejo de la sorpresa y sin fortuna para ejecutar la estrategia libreteada.

Mockus me pareció afortunado, aceptando el rol de defender su preponderancia, respondiendo a los contrincantes que lo escogieron  para preguntarle, en un reconocimiento tácito de su vanguardismo, manteniendo su autenticidad y además, recordando  la trilogía de la legalidad democrática, la sacralidad del valor  de la vida y  lo sagrado de los recursos públicos.

Los periodistas Arizmendi y Patiño mostraron su sesgo, intentando controvertir al matemático, pero hicieron el ridículo, el primero al no percatarse de que la propuesta de hacer valer la cultura de pago de los impuestos aprobados,  no requiere de ninguna gestión ante el Congreso, y el segundo, al desconocer que lo público prevalece sobre lo privado, universalmente.

Nada detendrá a Mockus  hacia la Presidencia: su propuesta  que privilegia la ética, la legalidad y la vida, es un punto de encuentro en un momento en que el país comienza a querer deshacerse de los poderes mafiosos y de la cultura de la fuerza y la violencia. Independiente de sus partidos, gente del Polo, liberales, conservadores, independientes y simples ciudadanos, día por día, engrosan las filas de un proyecto político que le dará respeto a la nación colombiana.

 


Publicado por
Lea también
Publicidad
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad