martes 22 de diciembre de 2020 - 12:00 AM

Tibio con las vacunas de emergencia

Si las vacunas no cumplen su objetivo, o el costo en eventos adversos graves es alto, habrán fallado los científicos y no los gobiernos. Si, por el contrario, todo va bien, la medalla se la ganan los gobernantes
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Lo que más quiero, es que las vacunas funcionen. De las que nos proponen, sabemos que disminuyen la infección sintomática en los siguientes dos meses después de la aplicación de la segunda dosis y que la seguridad es “aceptable”, pues la probabilidad de un evento adverso grave pudiera ser menor a uno en mil. Los estudios fueron diseñados para ver eficacia vacunal y no para efectividad en poblaciones ni en subgrupos de ellas. De hecho, hay demasiadas preguntas sin resolver. Para muchos, los datos son suficientemente alentadores, como para concordar con Topol, quien, citando a Sones, dice que siempre se debe tratar de conseguir una data suficientemente buena que no necesite estadística. Las respuestas a tantas inquietudes nos las dará la aplicación masiva de la vacuna, en medio de un alto grado de incertidumbre.

Toda aprobación de emergencia, en palabras de Claudia Vaca, se hace con información parcial de los experimentos y condicionada a la entrega de datos de efectividad y de seguridad y condiciones de preservación y manejo. Gracias a Trump, dicha aprobación me dejó un mal sabor al amenazar con despido al director de la FDA si la negaba. Sin desconocer las razones de salud pública ni la presión de una población acosada por el miedo, que, a decir de Borges, es esperanza, la decisión de iniciar rápidamente vacunación masiva, es política con consideraciones económicas. Si las vacunas no cumplen su objetivo, o el costo en eventos adversos graves es alto, habrán fallado los científicos y no los gobiernos. Si, por el contrario, todo va bien, la medalla se la ganan los gobernantes, pues al fin y al cabo es lo que se esperaba de la ciencia.

Sé que no hay tratamiento para el Covid 19 y que han muerto más de 40 mil colombianos, pero concluyo que la incertidumbre de una nueva tecnología genómica, la insuficiente evidencia disponible, los nuevos linajes del virus, solo permiten alentar un moderado optimismo. Otra cosa será en seis meses con más opciones y más datos. A todos los lectores les deseo una Navidad con plena salud.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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